Diles que no me maten: una danza alrededor de la hoguera en León
La presentación de Diles que no me maten en León fue una especie de homenaje a la historia de la música y la humanidad

León, Guanajuato - Gracias a la Ley General de Control de Tabaco que entró en vigor a principios de este año, la atmósfera de El Callejón dejó de ser una densa nube de humo de diversas sustancias y se convirtió en algo diferente. Ahora, al entrar al cuarto de fondo del foro más alternativo de la ciudad, lo que te espera es un ambiente sofocante y oscuro que mezcla el olor a cerveza agria con el sudor de decenas de melómanos ensimismados.
Quizás se preguntarán entonces por qué un centenar de personas se dio cita este viernes en ese lugar para malgastar cinco horas de sus vidas, pero esa sería la pregunta equivocada. La cuestión correcta sería: ¿cómo no asistir a un ritual tan místico y visceral que logra envolverte en una marisma de emociones, que expone tu corazón a campo abierto y que te vuelve, de pronto y sin darte cuenta, libre?
Antes, canciones como 'Radio Sonora Edit', 'Pajaritos y Derrumbes' o 'La Forma del Esqueleto' ya habían logrado inducir un delirio colectivo entre la mayoría del público. Sin embargo, entre lo mágico de la noche, destaca también un grupo de personas que se ubicaron en la parte trasera del recinto y que no dejaban de platicar y reír durante las canciones, y que llegaron hasta a insultar a la banda sin ningún tipo de respeto ni consideración por la experiencia del resto de los presentes.
Pero lejos de arruinar el concierto, esto quizás sea una metáfora de lo que es el nuevo rock mexicano: alejado de la radio y los medios masivos, acorralado en pequeños recintos con algunos cientos de desadaptados escuchando a las mejores bandas del país; bandas que se encuentran al margen del gran público, ese al que simplemente no le interesa experimentar con nuevas experiencias sonoras.