Mientras la cantante Katy Perry disfrutaba de un viaje espacial de 10 minutos a bordo de una misión totalmente femenina de Blue Origin, la atención no solo se centró en la experiencia de las celebridades a bordo.
Muchos se preguntaron: ¿cuál es el impacto ambiental real de estos viajes privados al espacio?
Te puede interesar: William Levy fue detenido por esta razón; así luce en su ficha de arresto
Las imágenes del regreso a la Tierra, los gestos emotivos y hasta rumores de que las tripulantes cantaron o besaron el suelo al aterrizar se viralizaron rápidamente. Sin embargo, detrás del espectáculo, surgió una preocupación ambiental.

Los cohetes también contaminan
Aunque los viajes espaciales solían representar una fracción mínima del impacto climático global, esto ha cambiado.
El aumento de los despegues privados —más de 30 en los últimos cuatro años— está empezando a dejar huella. Tradicionalmente, los cohetes usaban keroseno u otros combustibles fósiles, emitiendo grandes cantidades de CO2.Blue Origin: ¿menos CO2, pero igual contaminante?
La empresa Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, utiliza una combinación de hidrógeno líquido y oxígeno líquido, que no genera CO2.
Aun así, los cohetes emiten vapores de agua y óxidos de nitrógeno, sustancias que afectan la capa de ozono y alteran el clima al provocar la formación de nubes artificiales.
Según un estudio del University College de Londres, los vapores de cohete tienen un impacto 500 veces mayor que las emisiones de un avión comercial, debido a que se liberan en zonas altas de la atmósfera, donde sus efectos son más duraderos.

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las últimas noticias directamente en tu celular
El costo oculto de viajar al espacio
Más allá del combustible, un informe del World Inequality Lab estima que un solo lanzamiento como el de Katy Perry implica la emisión de 50 toneladas de CO2 antes del despegue.
Este cálculo incluye la fabricación del cohete, transporte de equipos y personal, vuelos privados y toda la logística asociada.
Para ponerlo en perspectiva: una persona promedio en México emite 6 toneladas de CO2 al año.
Así que, aunque parezca un viaje breve e inofensivo, llevar a una celebridad al espacio durante 10 minutos puede contaminar más de lo que imaginas.
MEJZ*
