A dos años de que comenzó la pandemia en el mundo, la ciudad de Shangái, en China, enfrenta un estricto confinamiento ante la nueva ola de contagios, lo que causa incertidumbre en los mercados internacionales y en las compras de víveres.
Este nuevo confinamiento de 26 millones de personas es el más estricto desde que empezó la pandemia, pues ante los brotes anteriores se hacían cercos sanitarios por zonas o empresas.
Cuando el virus fue detectado a finales de 2019 en Wuhan, 11 millones de personas fueron enviadas a cuarentena en medio de un desconocimiento casi total del virus y su comportamiento.
En una primera etapa, desde el lunes y hasta el viernes aplicarán las medidas restrictivas para realizar las pruebas en toda la ciudad.
A partir del viernes, durante cinco días otra zona de la ciudad se confinará; los repartos de víveres y comida tendrán que dejarse en áreas específicas de confinamiento, para evitar el contacto “con el exterior”.
Todas las oficinas estarán cerradas y tampoco habrá servicio de transporte público.
Luego del anuncio de las autoridades sobre la estricta movilidad, los supermercados sufrieron compras de pánico; también hay barreras temporales entre distritos vecinales.
La estrategia de “Cero COVID” ha sido implementada en Shangái por ser la más económica y eficaz, declararon autoridades el pasado fin de semana.
Este azote de la pandemia llega a China, que tiene un porcentaje de 87% de vacunación.
Sin embargo, uno de los grupos etarios con más rezago y renuencia a la aplicación de la vacuna es el de los adultos mayores de edad.
*a
