Sin permiso para abrir, la quiebra esta a la vuelta de la esquina para cantinas tradicionales de León.
Los tragos ya no se sirven en la barra y el vaivén de las puertas de madera ya no anuncia la llegada del visitante en busca licor.
Carlos Ramiro Cruz Padilla, cantinero de la colonia Obregón, se vanagloriaba por tener uno de los pocos permisos de cantina del Municipio, permiso que hoy lo condena a no abrir su negocio por ser un giro no esencial.
"No sé si voy a sobrevivir para el otro mes. Es una cuestión atípica y yo no pido que me regalen, yo pido que me dejen trabajar (...) todo por el simple hecho de ser cantina y ese permiso de cantina ya no hay, porque es un permiso de cantina de hace 30 o 40 años", explicó el propietario de la cantina Los Primos.
Tras cuatro meses cerrados, quienes se atreven a abrir con semáforo naranja son sancionados por las autoridades locales, el resto aguanta la reapertura que no llega.
"Tenemos varios meses sin abrir y en todo este tiempo he tenido que vender lo que tenemos. Por eso hoy lo que queremos es que nos dejen trabajar", mencionó Luis, mesero del Bar Báltico y una de las personas que este martes se manifestaron afuera de la Presidencia Municipal de León.
Hasta la Plaza de los Mártires llegaron propietarios y trabajadores de 22 cantinas ubicadas en la zona céntrica, Barrio Arriba y El Coecillo para exigir un permiso para abrir sus negocios.
"Son pérdidas de unos 100 mil pesos al mes en promedio, ahora hay que multiplicarlo por 40 cantinas cerradas, son millones de pesos y muchas familias sin empleo y yo te estoy hablando de las ventitantas de las que tenemos comunicación", agregó Carlos Ramiro Cruz Padilla.
Con pancartas y de manera pacífica, los manifestantes esperaron la atención de las autoridades, hasta que personal de la Dirección de Gobierno atención a una comisión de cantineros para escuchar sus peticiones.
A la fecha 10 cantinas están al borde del cierre definitivo o en busca de traspasar sus negocios en León.
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