Lo primero que se percibe al ingresar a la Torre del Milenio es un olor desagradable: una combinación entre humedad, basura y principalmente orines.
La última ocasión que la torre de 45 metros de altura tuvo un uso significativo fueron los menos de 10 minutos en los que estuvo el Papa Benedicto XVI cuando recibió las llaves de la ciudad a manos del entonces alcalde Ricardo Sheffield Padilla y el gobernador Juan Manuel Oliva.
Estaba también el exarzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago. El protocolo fue musicalizado por el cantante León de Marco. Era un 24 de marzo de 2012.
Después de ese evento, la Puerta Milenio volvió a quedar en el olvido.
Un proyecto que pretendió dejar huella
Cada administración municipal tenía su obra de “relumbrón”, es decir, cuyo único valor era la de hacer notar el paso de cierto alcalde, y la Puerta Milenio fue la de Jorge Carlos Obregón Serrano.
En su momento se le denominó “de vanguardia”, que unía al sector público y a la sociedad a través de la visión de conmemorar el año 2000.
Fue un proyecto del que se esperaba demasiado, al grado de que se comprometieron 21 empresarios de la ciudad con 100 mil pesos cada uno y el propio Municipio para la construcción de una torre de 45 metros de altura que tuvo una inversión cercana a los 5 millones de pesos.
Francisco Reyes permutó el terreno para que se iniciara la construcción un 24 de agosto de 1999, a tres meses de iniciar el nuevo milenio.
El entonces Consejo para la Cultura de León tuvo mucho que ver en el asunto, ya que se pretendía que, al ser un punto turístico, debería reflejar la historia de León, conjugar el pasado, presente y futuro.
La idea era la construcción de un puente, una torre de 45 metros y un espacio de convivencia social, y al ubicarse justo a la entrada de la ciudad se le llamó “Puerta de entrada al Milenio”, después cambió solo a “Puerta Milenio”.
Este punto es una referencia en donde terminan las vías carreteras municipales y comienzan las federales, de hecho, metros adelante, a un costado de la carretera existe un anuncio que indica el inicio de la carretera a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
Fue un viernes 31 de diciembre de 1999 cuando inauguraron la primera etapa, y para una segunda estaba contemplado servicio de restaurantes, cafetería, otros locales con alimentos, tiendas todo en una plaza de 5 mil 400 metros cuadrados.
También se habló de un museo interactivo, se colocarían estatuas representativas de las culturas chichimecas y española evocando al pasado de León.
A los costados de la torre se colocaron placas de cerámica con el nombre de las empresa y empresarios que aportaron para su construcción.
En una de ellas se agradece al comité de la Puerta Milenio, entre ellos a: Alfonso Villaseñor, Mario Plascencia Saldaña, Jorge Ramírez Hernández, Pedro Méndez, Javier Lahud Martínez, Jesús García Orduña, Jorge Arturo Sánchez Castellanos, Raúl Márquez Albo y Mario Sánchez Tapia.
Existe otra placa que muestra la figura estilizada de la torre con la leyenda “Grandeza integrada al futuro”.
En la cima de la torre se visualizó un mirador, y un juego de luces que se podrían conectar a través de láser con la Montaña de Cristo Rey.
Pero también en su momento fue blanco de críticas por otros sectores de la sociedad, quienes pensaron que la Puerta Milenio iba a sustituir al emblemático Arco de la Calzada.
Sin presupuesto, ni interés
Al término de la gestión de Jorge Carlos Obregón Serrano, el proyecto muy pronto perdió interés.
Irónicamente todo lo vanguardista quedó obsoleto para las siguientes administraciones.
Para el trienio de Luis Ernesto Ayala Torres anunciaron que buscarían el presupuesto para dar seguimiento, pero antes había otras obras prioritarias. Nunca se esforzaron en conseguirlo.
Tampoco los empresarios empujaron para que se terminara la idea que meses atrás habían apoyado de manera económica.
Lo mismo sucedió con las siguientes administraciones de Ricardo Alaniz y Vicente Guerrero.
Fue hasta 12 años después de su construcción en la Presidencia municipal de Ricardo Sheffield Padilla cuando se utilizó como punto de enlace para que el Papa Benedicto XVI recibiera las llaves de la ciudad, cambiara de automóvil al “Papamóvil” y de ahí partiera hacia donde se hospedaría durante su estancia en la ciudad.
Las porras de las personas recibiendo al Papa, la música de fondo cuya letra fue escrita especialmente para la ocasión se escuchaba en vivo con un coro de niños. Hubo papelitos color amarillos que soltaron justo al paso del llamado “Papamóvil”, sobre el puente y la torre fueron colocadas mantas con el nombre de Benedicto XVI y ambos estaban iluminados.
Esa misma noche, después del acto protocolario, las luces se volvieron a apagar para ya no encenderse.
Dos décadas después
Cerca de la torre se encuentra una estación de tránsito que de alguna manera la mantiene con vida, pero sin vigilancia.
El puente mantiene un uso constante, ya que permite a las personas llegar de manera segura al otro lado, sea de las colonias Arboledas del Campo y Granjas San Carlos o de San Carlos Sur y El Álamo.
También el puente sirve para promocionar los eventos de la ciudad, como actualmente la Feria de León 2020; pero además Sapica, ANPIC entre otros.
Aunque el acceso a la torre está restringido, los cristales que resguardaban de alguna manera que la gente ingresara los hicieron añicos.
Al entrar, luego de pisar los ventanales rotos, el olor que predomina es el de orines y excremento. Se visualiza de inmediato basura como latas de cervezas, pañales, papeles, ropa vieja y pedazos de hierro retorcido.
Las rejillas fueron removidas o tal vez robadas, hay grafiti en las paredes y huacales de madera sobre el piso.
La estructura parecería sólida y se puede llegar hasta el mirador, aunque la seguridad depende absolutamente de quien se arriesga a llegar hasta el límite.
A decir de las personas que transitan por el lugar diariamente, hay mucho riesgo dentro de la torre, al referir que grupos de jóvenes lo utilizan como refugio para consumir cervezas y presuntamente drogas.
El riesgo incrementa por la noche y aunque la torre no está iluminada eso no es impedimento para ingresar.
En esto quedó un proyecto millonario, cuya ilusión era ser un referente turístico vivo y no solo una torre sucia, abandonada y sin brillo.
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