La fe en León no conoce de limitaciones, y a pesar de que la Arquidiócesis de León envió un comunicado desde hace poco más de tres meses en el que prohíbe las misas, los feligreses siguen acudiendo a templos o capillas.
Algunos llegan a rezar portando cubrebocas, pero ya al interior del recinto religioso se lo quitan y permanecen haciendo oración hasta por media hora. Luego se retiran sin utilizar gel antibacterial.
Algunos templos como en el Espíritu Santo hay notificaciones de que habrá enlaces en vivo vía Facebook a las 8 de la noche donde se oficiará la ceremonia eucarística, aunque la gran mayoría de sus fieles no tengan redes sociales o una cuenta para seguir al padre Mario García Rodríguez.
Este mismo templo abrió sus puertas para que los fieles pudieran ingresar a orar pero solo en una área aproximada a los tres por ocho metros.
Las puertas de cristal permanecen cerradas y se pueden apreciar las bancas de madera que parecieran estar esperando a los feligreses. Por el pasillo central está la Custodia, donde se coloca la hostia consagrada. La gente llega y trata de tocarla pero el vidrio no lo permite.
La Catedral Basílica de Virgen de la Luz transmite las misas por el canal del gobierno y a su vez lo replican en otros medios de comunicación, pero también dejan abiertas las puertas para que la gente ingrese y tenga un momento de oración.
Pero la mayoría de las personas no usan cubrebocas y aunque en los avisos parroquiales señalan que se regala comida no hay ninguna hoja o cartel que invite al uso de las medidas de higiene para combatir el virus.
Otros espacios religiosos como el Templo del Carmen ofician misa casi de manera clandestina, respetando la sana distancia, usando cubrebocas, pero desobedeciendo las indicaciones de la propia Arquidiócesis de León y de las autoridades de salud que ha reiterado que el contagio es más peligroso en la población de la tercera edad y la mayoría de los feligreses alcanza ya ese rango.
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