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Acoso e inseguridad limita la libertad de las mujeres en León

La última vez que Elizabeth se sintió acosada en la vía pública decidió dejar de transportarse en bicicleta porque dejó de sentirse segura en León
Acoso e inseguridad limita la libertad de las mujeres en León

¿Short o pants?

Esta es una de tantas preguntas que Elizabeth se hace a ella misma antes de tomar su bicicleta para transportarse de un lugar a otro. En más de una ocasión le han silbado, le han hecho comentarios respecto de su cuerpo e incluso ha sido perseguida por otros ciclistas.

La última vez que se sintió acosada en la vía pública decidió cambiar su medio de transporte. No lo hizo por gusto, ni por flojera a pedalear. Tomó la decisión porque dejó de sentirse segura en las calles de la ciudad de León.

“Siempre que salía en la bicicleta tenía que pensar qué me iba a poner para que no me dijeran cosas. Una vez me pasó que un tipo se me emparejó en la ciclovía del libramiento, comenzó a decirme cosas y así siguió hasta que me detuve en un cruce en donde, por fortuna había más mujeres”, relató.

No se trata de un caso aislado. Una investigación, realizada por el Centro de Derechos Humanos Victoria Diez y la Universidad Iberoamericana de León revela que casi 5 de cada 10 mujeres dejan de ir a algunos lugares y hacer ciertas actividades por miedo a ser violentadas.

“Las mujeres saben que tienen que correr o tienen que sacar rápido las llaves, tienen que entrar, tienen que hacerse acompañar de alguien. Las estrategias de las mujeres son infinitas. Esta vivencia del miedo individual hace que cada una establezca estrategias para protegerse porque el estado no nos protege”, explicó Guadalupe Fernández, investigadora y catedrática de la Ibero León.

Violación a los derechos humanos

Se trata de un estudio realizado en el año 2016, tomando como muestra la población que habita en la zona de Los Castillos, en la ciudad de León. Entre otros resultados, arrojó que 7.6 de cada 10 mujeres piden que alguien las acompañe para salir.

Para la investigadora, esto se traduce en una violación a los derechos humanos que limita la libertad de desplazamiento de las mujeres en un espacio público que, afirma, es un espacio históricamente masculino.

“¿Por qué es una violación a los derechos humanos? Porque esta falta de libertad coarta nuestro desarrollo … una mujer que no puede estudiar porque la entrada de la escuela es a las 6 de la mañana y en donde vive tiene que esperar el camión en un lugar muy obscuro y como nadie la puede acompañar pues no va a la escuela porque le implica un riesgo a su integridad.

“Los cuerpos de las mujeres en el espacio público no son como los de los hombres. Las mujeres no somos sujetas de derechos en el espacio público, las mujeres en el espacio público son cuerpos cosificados y que hay un ‘permiso social’ para comentar sobre los cuerpos, opinar sobre ellos, tocarlos violarlos y hasta asesinarlos. Esa es una realidad que está ahí y no escandaliza a casi nadie”, refirió.

En ese sentido hizo énfasis en que la Procuraduría de los Derechos Humanos no ha fungido como un actor relevante para hacer que se respeten los derechos de las mujeres en el espacio público, en donde ellas se ven obligadas a cambiar rutas, prever horarios, pedir compañía y pensarlo dos veces antes de salir a pasear en bicicleta.

*JRP