Uno de los sectores más sensibles de la población son sin duda los jornaleros agrícolas, y a la fecha no se cuenta con una política de atención a este sector poblacional en tiempos de COVID-19, reveló Josefina Elisa Noriega Martínez, representante de la Comunidad Loyola.
A dos meses del arribo del grupo de jornaleros a la ciudad, la pedagoga confirmó que hoy en día las autoridades municipales no han iniciado los acercamientos para la atención a su llegada.
Y es que este grupo de trabajadores que migran de ciudad en ciudad no cuentan con elementos que permitan una atención integral para asegurar su salud.
“Uno de los problemas que tuvimos en el 2020 fue justo la atención a la salud, porque viven en condiciones de hacinamiento, en bodegas que les rentan. La temporada pasada (2020) sí hubo casos COVID y es complicado”, expresó.
Elisa Noriega identificó a los jornaleros como un sector de la sociedad con mayor déficit de atención en todos los sentidos.
“Ellos van de un lugar a otro y no hay políticas públicas suficientes ni adecuadas para su atención”, explicó.
El año pasado se registraron dos o tres casos de jornaleros con coronavirus, aún y cuando apenas era el inicio de la pandemia, de ahí la preocupación del manejo que se le dará al tema en esta temporada, donde los casos positivos y muertes en la ciudad no cesan.
Ausencia de jornaleros afectaría al campo leonés
“Este año no sabemos cómo va a venir, no sabemos cuánta gente va a llegar; la verdad es que es su única manera de subsistir, tampoco se puede reprimir su labor, porque también el campo se afecta si nadie levanta la cosecha”, expresó.
En tanto desde la Fundación Loyola a través del programa Anamali se atiende a las familias jornaleras en la parte alimentaria y educativa.
“Nosotros lo que hacemos es acompañar y acercar a los campos alimentación para los niños, poner sombras a la orilla, llevar agua y atenderlos en la medida que podemos. Ha sido un trabajo de muchos años, hemos logrado que los puedan atender en el tema de la salud, y sí vienen condiciones difíciles”.
Tan sólo en mayo del 2020, de acuerdo a información de la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato (PDHEG) llegaron alrededor de 250 jornaleros a la comunidad de La Sandía; 80 más a Barretos y otras ocho familias (en promedio 32 personas entre adultos y menores de edad) a La Arcina.
Gran parte de los jornaleros agrícolas que llegan a la ciudad provienen de comunidades y localidades de la montaña de Guerrero.
“Los jornaleros son pobres entre los pobres, es algo muy complejo (…) para este año apenas comenzamos la planeación de atención; siempre hemos tenido cierto contacto con las autoridades, saben que estamos ahí, se han hecho gestiones para la atención médica, para el registro de los niños, pero una política de atención a jornaleros en tiempo de COVID no la hay”, reiteró.
*JRP
