Organizaciones católicas de la ciudad de León exigieron “consignar a las encapuchadas” y sancionar la omisión de las autoridades municipales por la ausencia de elementos de seguridad pública durante la marcha de Mujeres por el 8 de marzo.
Integrantes de las organizaciones ‘Resistencia Católica 40 días por la Vida’, de la Unión Nacional Sinarquista’ y ‘Mujeres Unidas por amor a León’, acusaron de haber sido agredidos por las mujeres participantes a la marcha.
En un documento entregado a los medios de comunicación exigen “a la autoridad municipal poner cartas en el asunto y consignar a las encapuchadas”.
María de la Luz Cruz Rojas, quien dijo ser presidenta de la organización ‘Mujeres Unidas por Amor a León’, acusó que mientras resguardaba el templo de la Sagrario, ubicado en la zona peatonal, fue “violentada” por mujeres de la marcha. Dijo que esas actitudes tan violentas le causaron mucho enojo, por lo que también se defendió.
“Yo fui agredida físicamente por la marcha de estas mujeres, me gasearon, me echaron mucha espuma en mis ojos, ayer los traía muy irritados, no fui la única”.
Pese a que en la carta que difundieron señalan que estaban presentes en los alrededores de las iglesias de la zona dado que el 8 de marzo es el día de San Juan de Dios, la presidenta de la organización, señaló lo contrario.
“Yo ayer viene a resguardar la parte de los templos, a apoyar a varios compañeros porque yo no estoy a favor de que anden haciendo su rayadero, porque de ahí se ve la educación, mujeres de la Ibero, según preparadas, y ve”.
Aseguró que funcionarios del municipio participaron en la manifestación y hasta representantes de la diputada federal, Ana María Esquivel Arrona.
Cuestionó, “¿cuál fue la finalidad de la marcha?, sí exigen derechos, pero violan los derechos de los demás”.
Visiblemente enojada reclamó que el gobierno municipal no es humano ya que no apoya a sus ciudadanos.
Las organizaciones católicas están armando una estrategia legal para presentar una denuncia por las presuntas agresiones recibidas, señaló Verónica Ferreira de la Unión Nacional Sinarquista.
Y es que asegura que a la gente que resguardaba la catedral le arrojaron “gas pimienta”, entre ellos supuestamente a un sacerdote que no supo identificar por su nombre, y a una persona con discapacidad.
*Con información de Jorge Camarillo
MEJZ*
