Invitan a las autoridades a San Juan de Abajo y experimenten pasar una hora sin agua; compran pipas de agua no aptas para consumo humano
León, Guanajuato - Veinte minutos de ida y treinta de vuelta. Ese es el tiempo que Yolanda invierte diariamente para ir a la toma de agua comunitaria más cercana a su domicilio en
San Juan de Abajo.
Cuando no hay dinero para la pipa, no queda de otra más que caminar con el garrafón a cuestas.
En una mesa de plástico puesta en la cochera de una casa, localizada en ese polígono, ella y otras dos habitantes de la zona ofrecen una rueda de prensa para informar que no tuvieron de otra más que interponer una
demanda de amparo para tener acceso al agua potable.
Yolanda, San Juana y María, pagan alrededor de 400 pesos cada semana para poder abastecerse de agua, procedente de una pipa. En la mancha urbana de
León, la mayoría de los usuarios conectados al
Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León pagan menos de eso, pero al mes.
Yo gasto un promedio de 400 pesos a la semana para estar llevando agua a los barriles es para lavar, bañarnos, lavarles a los perros, lavar la ropa", explica Yolanda cuando le preguntan el monto que invierte para llenar sus tres barriles para su familia de siete integrantes.
Sentada a su lado,
San Juana toma la palabra y respalda el comentario. Sin embargo, ella agrega un dato: el agua de las pipas que llegan hasta su colonia
no es apta para el consumo humano. Y las de
SAPAL, ya tienen tiempo que ni se paran ahí. Así han estado desde hace tres décadas.
"A veces no tenemos ni la solvencia para estar comprando lo de la pipa. Pero la pipa ni siquiera es aceptable para darle agua a los animales. Ya han pasado más de 20 o 30 años y seguimos en las mismas. El gobierno nada más nos da largas”.
Y cuando no hay dinero para la pipa, no les queda más que ir a la toma comunitaria de donde sale agua con un tono que genera desconfianza entre quienes no tienen otra opción más que hervirla y utilizarla. Ya se han
enfermado del estómago y no dudan que sea por eso.
Cuando hay mucha gente o que nada más sirve una pura toma de las que están, a veces me aviento de dos a tres horas tomando agua y hay veces que hay mucha fila. Del puro trayecto es casi una hora porque ya de regreso se vuelve más pesado cargando la garrafa”.
Se tuvieron que amparar
Intentaron llevar una petición escrita al
Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL). Pero ni siquiera les quisieron recibir el documento. Por eso, hace casi un mes, recurrieron al Juzgado Séptimo de Distrito con sede en León.
"Pero no estamos pidiendo que nos den, estamos pidiendo que nos den un servicio, aunque lo tengamos que pagar, pero que sea algo más saludable para nuestra familia", dice Sanjuana a las autoridades, a través de los reporteros.
En la misma mesa de plástico está sentado
Juan Pablo Delgado. Él es su asesor legal y explica los parámetros mínimos para garantizar el derecho al agua, con base en la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para empezar, todo ser humano debería tener acceso a 100 litros de agua diarios. Nadie debería tener una toma pública a más de un kilómetro de distancia o no debería de tomarles más de 30 minutos, entre la ida y la vuelta. Ellas se tardan casi una hora en el puro trayecto.
Mientras que les resuelven el amparo, María lanza una invitación a las autoridades de León: "Invitamos a los gobernantes para que vengan y convivan con nosotros, aunque sea una hora sin agua para que vengan a ver".
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