Vecina de San Juan de Abajo narra el riesgo que representó para sus hijos beber agua de la toma pública
León, Guanajuato - Veinte días con diarrea y vómito. Ese es el precio que Martha y su familia tuvieron que pagar por no contar con acceso al
servicio de agua apta para el consumo humano. Vive en
San Juan de Abajo y ya no confía en la toma pública, pero no le queda otra alternativa.
Fue hace casi un año cuando sus dos hijos se
enfermaron gravemente del estómago. El
médico que los atendió atribuyó los síntomas al consumo de agua con altos niveles de
cloro o incluso contaminada.
Lo que pasa es que mis niños se pusieron enfermos del estómago: diarrea y vómito. Y me dijeron qué era lo que tría el niño. Una infección muy fuerte, casi pegándole a salmonela, por haber consumido agua contaminada y colorada”.
Ella no tiene que caminar casi una hora para llegar a la toma pública. Pero no es ajena a los riesgos que implica el consumo de esa agua.
[gallery columns="2" size="large" ids="179113,179109,179112,179110"]
Afirma que hay días en que el agua de la toma comunitaria, que está a menos de 100 metros de su casa, sale tan blanca que parece
leche rebajada.
Me duraron como 20 días con diarrea. De hecho, ya estaban deshidratados y todo. Mi esposo tuvo que comprar garrafones porque no podían tomar agua en el momento de eso. Lo que pasa que sale muy blanca. Sale con mucho cloro, parece leche”.
La cura no fue barata: entre las consultas y los medicamentos, el remedio le costó alrededor de 3 mil pesos por sus dos hijos.
“Es muy delicado cualquier enfermedad de esas. A veces uno no se da cuenta. Como aquí no hay servicio médico, tiene uno que salir a la ciudad para atender a los niños y si es un gasto fuerte”.
Mientras que se resuelven los
amparos para que
SAPAL los dote de
agua digna en su domicilio, no le queda de otra más que adaptarse.
MEJZ*