Guanajuato - En 1989, la cruenta
guerra civil en El Salvador, entre la
Fuerza Armada de El Salvador (FAES) y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hizo que
Betsabé Jiménez Valencia, música de profesión, saliera de su país y llegara a
Guanajuato; hoy
Día de la Raza nos cuenta su historia.
Ella forma parte de una familia de músicos salvadoreños y por azares del destino, desde hace 33 años llegó a Guanajuato.
Su padre y su abuelo eran músicos, y de ocho hermanos, seis son músicos. Ella comenzó a tocar el violín desde los 6 años.
Día de la Raza: A Betsabé la guerra y la música, la trajeron a Guanajuato
En aquel momento de la guerra civil, uno de sus hermanos tocaba en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, otro estaba en Estados Unidos becado, otro más en Tailandia y una hermana se encontraba en Suiza.
México era el país más cercano para mí, aquí estaba mi hermano, así fue como llegué”, recuerda Betsabé, en una charla con Página Central.
Desde su llegada a Guanajuato, audicionó para la
Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, y tuvo su primer contrato por seis meses.
A los dos años obtuvo su plaza como música de la Orquesta y desde entonces forma parte de la sección de violas.
Adoptó a Guanajuato para vivir y Guanajuato la adoptó a ella
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Betsabé Jiménez forma parte de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato.[/caption]
Betsabé es egresada del
Centro Nacional de Artes del Ministerio de Educación de El Salvador, Centroamérica, donde obtuvo el título de
Bachiller en Artes con Especialidad en Música. Su trayectoria es amplia.
Formó parte del
Coro y de la Orquesta de Cámara del Centro Nacional de Artes y de la Orquesta Sinfónica de El Salvador.
Ha participado en giras nacionales e internacionales por
México, Estados Unidos, China, Egipto e Italia.
Es Licenciada en
Música por la Universidad de Guanajuato. Le agrada Guanajuato
Desde que llegó a Guanajuato, hace 33 años, le agradó para vivir y para desarrollarse como profesionista.
Estaba en un lugar bonito, tranquilo, estaba en una orquesta”, comenta Betsabé.
Recuerda que las audiciones eran a cortina cerrada y que cada seis meses competía por un contrato, hasta que finalmente obtuvo una plaza.
Desde que era niña, siempre quiso ser música. Cuenta que cuando la llevaban a los conciertos, estaba obsesionada con las partituras.
Inició con el violín e influenciada por su hermano que estudió en
Estados Unidos, cambió a la viola. Desde niña, quiso formar parte de una orquesta y desde muy joven lo logró.
Betsabé hace su vida en Guanajuato capital. Se casó con el doctor Manuel Vidaurri y tiene dos hijas guanajuatenses,
Sabina y Ximena. A 33 años de distancia, se siente arraigada en Guanajuato.
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La salvadoreña Betsabé Jiménez Valencia con su familia guanajuatense.[/caption]
“Somos latinoamericanos, adolecemos de las mismas dolencias. No me siento como extraña, disfruto mi trabajo, sigo peleando porque se nos respete, que tengamos mejores condiciones de trabajo, de vida”, comenta.
Y la charla concluye con un consejo para los niños y jóvenes: “si desde niños tienen un proyecto de vida, que lo sigan, que luchen por él y no aflojen, es posible lograrlo”.
Se dijo muy agradecida por tener el privilegio de llegar a cumplir su meta, desde joven, y que cada ensayo y cada concierto sean para ella, con el mismo sentimiento del primer día.
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A veces le preguntan si en su otra vida fue mexicana. Sara Suárez es española y lleva viviendo en este país desde el año 2012. En más de una década ha logrado adaptarse al país y formar una vida que no podría dejar del todo en el momento en que el destino la lleve de vuelta a
España, su país de origen.
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