León, Guanajuato - Con sus pocas fuerzas, Don Mario de 77 años camina entre los autos para vender los dibujos que sus nietas hacen y así poder sobrevivir, pero lleva dos semanas sin vender ni uno solo.
Pese a ello, el gentil abuelito de rostro triste y cansado, no pierde las esperanzas de encontrar clientes y llegar a casa con unos cuantos pesos y darles la maravillosa sorpresa a sus nietas.
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Todos los días Mario Arnulfo Muñoz soporta los enfurecidos rayos del sol y paso a pasito camina entre los carros que esperan la luz verde, en el semáforo del bulevar Pradera esquina con Adolfo López Mateos.
Además de no vender, a Mario le preocupa otra situación: que sus nietas se desanimen y dejen de dibujar ante las escasas ventas que hay.
Le hago la lucha para vender, quiero que la gente se anime a comprarme y que mis nietas se animen a seguir dibujando. Los doy económicos para que salgan, pero no he vendido ni uno, ya tengo como dos semanas sin vender”, dijo en entrevista.
Entre los dibujos que Mario Arnulfo vende, está el rostro de Tylor Swift
Sus delgadas y arrugadas manos sostienen varias obras de arte, entre ellas el rostro de la cantante de pop Tylor Swift; también muestra a sus clientes una bailarina de ballet y un artista asiático del momento, de quien olvidó su nombre.
Hay de 170 pesos, también de 200, depende, no todos cuestan igual, están baratos pero no se anima la gente”, dice el abuelito.
Su nieta mayor estudia la preparatoria y hace los dibujos más elaborados, cada vez tiene mejor técnica, pero su sueño es ser química, la más pequeña estudia la secundaria y quiere ser doctora.
Bueno, es solo pensamientos de ellas, a ver si logran ser lo que ellas dicen, por ahora van muy bien en la escuela, pero no quiero que se desanimen, tampoco quiero que dejen de dibujar”.
Mario vive en la colonia Jardines de San Juan, su hija quien es mamá de las pequeñas dibujantes, es viuda y es el sustento fuerte de la casa, pero desafortunadamente no tiene un trabajo bien pagado.
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De joven, Mario se dedicó a varios oficios: trabajó en un taller de hormas de calzado, fue albañil, cargador, pespuntador y hasta la fecha no ha dejado de trabajar dignamente.
Ahora a sus casi 80 años, su voz se ha debilitado, sus movimientos son cada vez más lentos, pero su deseo por vender muchas de las obras de arte de sus nietas, es potencialmente fuerte.
*GG
