Debido a que el agua de lluvia ya no es potable y contiene sustancias cancerígenas, un grupo de científicos del Instituto de Química de la UNAM diseña materiales porosos que las filtra en el agua.
Y es que después de estudios en la Antártida, los científicos descubrieron que sin importar lo lejos y apartado, el agua pluvial dejó de ser potable en el mundo.
“A simple vista, nuestro desarrollo parece un polvo blanco, pero en realidad está compuesto por cristales microscópicos diseñados para capturar las sustancias perfluoro y polifluoroalquiladas presentes en el líquido”, comentó Dazaet Galicia Badillo, del Departamento de Química Orgánica del IQ.
Para lograr un proceso sin fallos, los científicos buscan que estos elementos no sean perjudiciales.
“Lo siguiente es añadir aditivos químicos y un disolvente orgánico y calentarlos juntos, a fin de remover los átomos de flúor de los PFAS (agentes cancerígenos). Lo obtenido por esta vía son cadenas que pueden reducirse con bacterias hasta obtener elementos no perjudiciales”, aseguró.
No solo los científicos de la UNAM trabajan en limpiar el agua de lluvia, sino también investigadores de todo el mundo ya trabajan en proyectos similares.
Los focos rojos se encendieron pues parte importante del agua que bebemos proviene de la captación de lluvias y de su escorrentía.
“Atravesamos una crisis hídrica y saber que las precipitaciones pluviales traen consigo partículas riesgosas, lo complica todo”, se informó.
Uno de los riesgos es que la exposición a estos agentes cancerígenos favorece la disminución de la respuesta de anticuerpos, colesterol alto, crecimiento infantil y fetal mermado, cáncer de riñón, colitis ulcerativa, tiroiditis, eclampsia, preeclampsia, sobrepeso e infertilidad.
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