Ciudad de México - Con la llegada de la temporada de huracanes, ciclones y demás fenómenos naturales, surgen las dudas de cómo afecta cada uno y cómo podemos identificarlos.
Este año, la temporada comenzó el pasado 15 de mayo, y a pesar de que se han pronosticado algunas afectaciones en varios estados del país, sobre todo fuertes lluvias, las precipitaciones no han llegado como se esperaban a estados como Guanajuato.
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Y es que la severa sequía que sufre más de la mitad del país, por muy fuertes que sean, hace desear la llegada de huracanes o al menos una tormenta tropical.
Pero, por más anhelados que sean, hay que estar preparados frente a los daños que puedan causar, sobre todo en las zonas donde tocarán tierra.
Aquí te explicamos la diferencia entre los fenómenos naturales más comunes en esta época para que sepas diferenciarlos y tomar tus precauciones.
Ciclón tropical
Surgen en aguas cálidas y templadas y provocan lluvias abundantes, nubes tempestuosas y vientos fuertes.
Se originan en aguas con temperaturas de 26 grados centígrados o más, cuando se combinan con la presencia de una zona de baja presión atmosférica en la que hay vientos en varias direcciones.
Cuando un ciclón alcanza el grado de tormenta, los expertos le ponen un nombre para estar al pendiente de pronósticos, avisos y alertas.
Tormenta
Son fenómenos generados por un aumento repentino en la velocidad del viento, que llega a alcanzar entre 63 y 118 kilómetros por hora.
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Forman un conglomerado de nubes muy potentes que rotan al ritmo de un núcleo cálido sobre los océanos.
Entre sus efectos se encuentran la formación de espirales de vientos intensos, lluvias torrenciales y hasta tornados.
Huracán
También se origina en aguas de 26 grados centígrados o más y se reconoce por contar con un ojo central calmado y una amplia extensión de nubosidad.
Abarcan áreas muy extensas, de entre 500 a 900 kilómetros o hasta más y tienen un tiempo de duración de hasta varios días.
El huracán puede hacer enormes recorridos, pues puede desplazarse miles de kilómetros.
Son peligrosos y destructivos; provocan vientos fuertes, inundaciones, deslizamientos, derrumbes, lluvias torrenciales y marejadas.
Debido a que su fuerza es enorme, los expertos los clasifican por niveles según su potencia, los cuales miden lo peligrosos que pueden ser y ayudan a prevenir grandes desastres o tragedias.
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