Cuernavaca, Morelos - Luego de haber sido raptado y golpeado, el obispo emérito de Chilpancingo, Guerrero, Salvador Rangel Mendoza, decidió perdonar a sus captores y no interpondrá cargos.
El prelado fue secuestrado hace unos días tras salir de viaje de Guerrero, y poco después fue encontrado en un hospital de Cuernavaca, con varios golpes.
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A través de un mensaje en redes sociales, anunció que no presentará ninguna denuncia contra las personas que tanto mal le han hecho.
Además, pidió la comprensión y el respeto de los medios de comunicación, pues dijo que su decisión es por el bien de su seguridad e integridad física y moral.
Agregó que tomó la decisión después de haber hecho oración, meditado profundamente y de haber consultado el tema con sus seres queridos, tanto del clero como laicos.
Y señaló que decidió perdonarlos para estar en sintonía con los principios evangélicos de Jesucristo, que perdonó a las personas que lo traicionaron, lo vendieron, lo juzgaron, lo torturaron y lo asesinaron.
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Con todo mi corazón perdono a todas las personas que me han hecho daño por los hechos de los que he sido víctima, así como a aquéllos que me han revictimizado producto de la desinformación”, señaló el obispo.
Además, el obispo recordó que su vida, su edad, además de su salud ya están en condiciones desfavorables.
*GG
