Salamanca, Guanajuato - La masacre ocurrida en la comunidad de Loma de Flores, donde 11 personas fueron asesinadas y 12 más resultaron heridas, no tomó por sorpresa a los habitantes de la zona. Desde semanas antes ya existían amenazas directas y torneos suspendidos por falta de seguridad, según versiones recabadas en el lugar.
El ataque se registró durante la final de un torneo local de futbol, que se disputaba en unas canchas improvisadas dentro de un predio baldío, ubicado sobre la calle principal de la comunidad. Testigos relataron que un grupo armado arribó en al menos tres camionetas, una Suburban negra, una Dakota negra y una Nissan Frontier, y abrió fuego de manera directa contra jugadores, asistentes y personal de seguridad.
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Diez personas murieron en el sitio y una más perdió la vida mientras recibía atención médica; además, 12 personas heridas fueron trasladadas a hospitales de Irapuato, algunas de ellas en estado grave.
Entre las víctimas mortales se encuentran al menos seis guardias de seguridad privada, además de civiles que se encontraban presenciando el encuentro. De manera preliminar, las autoridades informaron sobre la posible presencia de una mujer y menores de edad entre las víctimas, aunque aún no confirman esta información de manera oficial.
Lo que más ha generado indignación entre los habitantes es que tres semanas antes se habían cancelado torneos de futbol en distintas zonas de la región. Principalmente en áreas colindantes entre Irapuato y Salamanca, debido a amenazas del crimen organizado y falta de condiciones de seguridad. Incluso, vecinos señalaron que un día antes personas desconocidas amenazaron el lugar, con la advertencia de no realizar el evento deportivo.
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Pese a estos antecedentes, el torneo se llevó a cabo con seguridad privada, pero el ataque rebasó y acribilló a los elementos, lo que evidenció la vulnerabilidad de este tipo de eventos comunitarios, aun cuando se intenta mantener control y vigilancia.
Tras los hechos, elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal, Guardia Nacional y la Fiscalía General del Estado de Guanajuato acudieron al sitio para resguardar la zona. Así como levantar indicios e iniciar las investigaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido y dar con los responsables.
Por su parte, el Gobierno Municipal de Salamanca condenó los hechos violentos, expresó solidaridad con las familias de las víctimas y reiteró su compromiso de trabajar por la seguridad y la paz en el municipio.
Mientras continúan las indagatorias, la comunidad de Loma de Flores permanece bajo resguardo, en medio del temor y de la pregunta que se repite entre los habitantes: si ignoraron las advertencias previas y si esta tragedia pudo haberse evitado.
