El término relaciones tóxicas se acuñó a mediados de la década de los 90 del siglo pasado. Sin embargo, para la mayoría de psicólogos y profesionales relacionados con el tema lo mejor es llamarlo e identificarlo por su nombre: “relación de violencia”.
En el estado de Guanajuato son pocos los estudios realizados sobre el fenómeno social que afecta por igual a ambos sexos; la mayoría de ellos están más enfocados a la mujer porque en este sector poblacional ocurren la mayoría de los casos, aunque se sabe que también hay hombres que padecen violencia en la pareja.
Otro dato es que los estudios sobre el tema no se han actualizado al menos en los últimos cinco años, entre los más recientes son “Diagnóstico Estatal sobre tipos, modalidades y manifestaciones de la violencia contra las mujeres en Guanajuato” de 2015 y la Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) de 2016 y publicada en agosto de 2017.
Violencia de pareja
El psicólogo Ernesto Castillo Ordóñez realizó su tesis y también una maestría en filosofía sobre violencia en pareja.

De inicio estableció que no se trata de un problema exclusivo de la juventud, sino que la padecen además adultos mayores.
También especificó que el término tóxico se usa, desde su punto de vista, para suavizar una palabra que retumbaría con mayor fuerza: violencia.
“Podemos incluso bromear con el término tóxico, como por ejemplo con la comida, pero me parece que es una forma de suavizar en el caso de pareja que ahí se detecta una relación donde hay violencia”, explicó Castillo.
En ese sentido, dijo que la violencia en pareja tiene siglos presentándose en diferentes formas, pero explicó que en una relación tóxica o violenta la persona afectada ya no es un ser único e irrepetible sino que se ve como un objeto que puede ser reemplazado, desechable o como propiedad privada.
Generalmente es una mezcla entre personalidades narcisistas con una personalidad que puede ser dependiente o con una fuerte tendencia hacia la culpa.
Como toda relación, la identificada como violenta se da de manera progresiva, en la que se ven rasgos que van mermando las emociones de quien lo padece, por ejemplo, la desesperación de no saber hacia dónde va uno como persona.
“El tope de eso puede ser el homicidio, en Guanajuato al ser la mujer la que sufre más el problema podría llegar al feminicidio”, sentenció.
Una persona que sufre violencia de pareja espera que con el paso del tiempo cambie la situación, entonces hay una idealización del amor, que se resume en la frase “tengo la esperanza de que cambie”.
“A mí me gusta explicarlo como si fuera una metáfora, como el cuento de la Bella y la Bestia, en el cuento el amor de Bella era tan grande que transformó a Bestia en un príncipe.
“Pero en el tema de violencia entre pareja parecería que la mujer es la obligada en resolver eso y segundo es pensar que el amor lo puede todo, que es otro de los grandes mitos porque a veces el amor no lo puede todo. En la vida real la bestia sigue siendo bestia porque no depende de la otra persona para que cambie”.
‘El dramacho’ y las redes sociales
A pesar de que continúa la imagen del varón enérgico que se impone en la relación, en los últimos años Castillo Ordóñez ha detectado una conducta que ejerce la violencia en la pareja y que denominó ‘dramacho’, combinación entre dramático y macho.
“‘Dramacho’ es en el sentido de que también se ejerce violencia desde el rol de la víctima, también se ejerce culpa desde esa posición como víctima; como cuando dice ‘nadie me valora’ con el fin de que la otra persona se sienta culpable”.
“Eso embona mucho en nuestra sociedad porque somos una sociedad de la culpa, somos una sociedad atravesada por un sistema judeocristiano en el cual la culpa tiene un papel muy importante, porque gracias a la culpa el otro puede ser dominado o controlado fácilmente”.
El problema es que la violencia tiene muchas máscaras, dijo el psicólogo Ernesto Castillo Ordóñez y una de las más difíciles de poder detectar es cuando la violencia se disfraza de amor.
“Tenemos el cliché de pensar que la violencia es un grito, un golpe o un insulto; pero hay otras formas que igual cuesta más trabajo identificar que es cuando se disfraza de amor”.
Puso de ejemplo cuando se regala un teléfono celular y se hace énfasis en que ahorró mucho para poder conseguirlo, la otra persona puede pensar que es un gesto muy amoroso, de sacrificio, de amor.
“Aquí la violencia puede pasar como si fuera un gesto amoroso, pero la violencia entra en la relación como si fuera un moderno Caballo de Troya, el celular luego es utilizado para decir ‘en dónde estás’, ‘con quién estás’, ‘mándame una foto o tu ubicación’”.
Otro aspecto moderno es que la pareja controla, supervisa o siempre está vigilando las redes sociales de su pareja y desde ahí lo controla.
“En una era plagada de tecnología y de aparente libertad puede ser un mecanismo que abone más a la violencia porque piden las contraseñas del otro, revisan las galerías de fotos, correos, mensajes, grupos, con quiénes se relaciona o quiénes son los amigos del Facebook”.
El psicólogo señaló que una relación violenta es una relación voraz.
“La voracidad no tiene saciedad, no tiene límite; me refiero a que generalmente uno de los dos exige al otro que cumpla con demandas, y a pesar de que se cumplan jamás serán suficientes, siempre habrá más peticiones que nunca serán saciadas”.
El amor en el noviazgo
Por su parte, la coordinadora del área de psicología del Instituto Municipal de las Mujeres, Paulina Ramírez Cortés, señaló que en las relaciones entre adolescentes la característica es que el enamoramiento se da con mucha intensidad.
“Se idealiza a la persona, por la etapa, porque se va volviendo muy importante para los adolescentes el crear relaciones en donde se identifica y va siendo muy intensa.
“Por eso, esa intensidad en ocasiones va enmascarando esas situaciones de control y que en estas etapas se da una violencia como muy oculta como el querer saber todo el tiempo en dónde está, con quién, qué hace”.
“En redes sociales se ve si está o no conectado, quiénes son sus amigos, con cuáles tiene mayor conversación, se le llama por teléfono de manera constante y se presta mucho para sentar las bases de una relación de violencia”.
La psicóloga expresó que cuando una relación genera angustia en lugar de disfrutar, es el primer síntoma de que algo no funciona de la mejor manera.
Enfatizó que actualmente las relaciones de los jóvenes se enfocan a las redes sociales, que permite saber en dónde está la otra persona.
“Se va generando hasta una necesidad de una práctica que como es tan cotidiana empieza a normalizarse, y entonces se pierde la visión de en qué momento se entra a una relación donde ya hay mucho control (de parte de la otra persona)”.
Estableció que en las redes sociales se pierde la individualidad y de que en un momento ambos decidieron estar en una relación, no como un tema de necesidad.
“Hay que establecer que fuera de la relación somos individuos, personas diferentes que se complementan y que vamos a tener nuestras actividades y proyectos de vida a parte de la relación de pareja”.
También comentó que la violencia de pareja no solo afecta a dos, sino a todo un entorno: familia y amigos.
“La violencia nos toca, nos lastima y debemos solucionarlo entre todos, no son temas exclusivos de dos, ni tampoco exclusivo de que la mujer lo resuelva”.
Dijo que también aquellos que ejercen la violencia deben comenzar a aceptar lo que hacen y obviamente las víctimas.
La psicóloga Paulina Ramírez Cortés comentó que a pesar de todo se puede salir de una situación de violencia de pareja y que sucede a cualquiera.
Primero, dijo, hay que aceptar que se vive en una situación de violencia para poder hacer los cambios para tomar decisiones.
“Las decisiones que se toman son muchas: desde dejar a la pareja, poner una denuncia o ir reestructurando sus relaciones varias para que les permita vivir una vida libre de violencia”.
En 2019 el Instituto Municipal de las Mujeres recibió a 2 mil 960 mujeres, de las cuales 1 mil 431 fueron atendidas de manera psicológica y 1 mil 529 por temas jurídicos: la mayoría por temas de violencia entre pareja.

Violencia de pareja en Guanajuato
La Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) del estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) realizada en 2016, señala que en el ámbito nacional un 44% de la población femenina de 15 años en adelante padeció violencia entre pareja.
En Guanajuato el porcentaje es menor a la media nacional (37.8%); es decir, en 2016 había en el estado 1 millón 110 mil mujeres mayores de 15 años en adelante que sostenían una relación de pareja y sufrieron violencia.
De ese total, el 18.5% de las mujeres guanajuatenses experimentó violencia económica y emocional, el 13.7% violencia moderada, física y emocional; el 41.7% violencia severa con daños físicos y emocionales como golpes, angustia, miedo y depresión, mientras que el 26.1% experimentó violencia muy severa, la cual incluye intento de asesinato.
En Guanajuato, de cada 100 mujeres 38 dicen haberla vivido.
El número de mujeres agredidas por su esposo o pareja disminuye cuando los eventos violentos son referidos al último año de su relación como lo manifestó el 28.3% de las mujeres casadas o unidas en Guanajuato.
La situación de abuso tiene mayor probabilidad de ocurrir entre las mujeres que tienen entre 15 y 29 años; de ellas 32 de cada 100 han sufrido al menos un incidente de violencia.
Por el contrario, en el grupo de mujeres de 45 y más años las agredidas son menos, es decir 23 de cada 100.
El maltrato por parte de las parejas ocurre en cualquier ámbito social, económico o educativo; por ejemplo, en Guanajuato 29 de cada 100 mujeres violentadas por su pareja cursaron preparatoria o universidad mientras que 28 de cada 100 dijeron terminar la primaria. Aunque el porcentaje es más amplio en aquellas mujeres que no recibieron educación, ya que son 43 de cada 100.
Lo mismo sucede con el poder adquisitivo, 35.8% de las mujeres económicamente activas de la entidad dijeron que sufrieron al menos una manifestación de violencia durante el último año.
En el estudio “Información sobre violencia contra las mujeres (incidencia delictiva y llamadas de emergencia 911) publicado el 25 de enero de 2020; el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública informó que en 2019, el estado de Guanajuato recibió un total de 9 mil 120 reportes telefónicos relacionados con incidentes de violencia de pareja, ocupando con ello el noveno lugar nacional por debajo de estados como Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Sonora, Quintana Roo, Aguascalientes y Tamaulipas.
En el municipio de León se han detectado casos de adolescentes de edades de 12 a 20 años que ya han padecido violencia de pareja de manera psicológica y física.
En la violencia en el noviazgo sobresale la psicológica pero también los insultos, bromas hirientes, golpes, empujones, control de redes sociales, chantaje, celos, de acuerdo a lo manifestado en el “Diagnóstico estatal sobre tipos, modalidades y manifestaciones de la violencia contra las mujeres en Guanajuato".
Hace algunos años se realizó un proyecto en León para combatir la violencia contra la mujer, estos son algunos trabajos:
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