Desde que fue el ataque al anexo en la ciudad de Irapuato donde asesinaron a 27 personas, tanto el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, como el gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo; retomaron los mensajes personales indirectos a través de los medios de comunicación enfocados a quién correspondía la culpa de la creciente inseguridad en Guanajuato.
López Obrador enfatizó que haría una gira por los estados con mayor índice de violencia, y apuntó que Guanajuato estaba dentro de ese paquete junto con Jalisco y Colima.
Rodríguez Vallejo, luego de los ataques de ese 1 de julio, escribió en sus redes sociales que era necesaria la intervención coordinada de autoridades federales y estatales como única vía para afrontar con éxito esta situación.
Ambos llegaron con sus diferencias políticas a la reunión de seguridad en la Zona XII Militar en el municipio de Irapuato previo a la rueda de prensa, porque, dijo López Obrador, en México hay democracia y se tiene el derecho a disentir.
Por un lado López Obrador llevaba a su gabinete presidencial con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y casi de último minuto el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño. El lunes había solicitado licencia para ausentarse de actividades toda la presente semana.
También acompañaban al presidente el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Crescencio Sandoval González y el secretario de la Marina, Almirante Rafael Ojeda Durán.
Quien faltó fue el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, pieza clave porque es él quien debe perseguir al crimen organizado y en Guanajuato hay dos cárteles que se disputan el terreno.
Del lado de Rodríguez Vallejo lo escoltaban el fiscal general del estado, Carlos Zamarripa Aguirre; el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Ayala Torres, el secretario de Seguridad Pública del Estado, Alvar Cabeza de Vaca Appendini, así como el alcalde de Irapuato, Ricardo Ortiz Gutiérrez.
Fue una reunión que se alargó por lo difícil del tema. Los dos bandos llevaban sus cifras y estadísticas que en algo coincidían: los números rojos en asesinatos, ejecutados o hasta desmembrados que deja el crimen organizado por el estado de Guanajuato.
Por eso ‘la mañanera’ comenzó con casi 20 minutos de retraso.
El semblante del presidente de México se notaba más tranquilo. Durante la rueda de prensa sostuvo que Guanajuato es uno de los estados más violentos y que su viaje a Irapuato era para apoyar a la gente con su presencia y actuar en coordinación para buscar la seguridad.
Reconoció que Guanajuato bajó el índice de delitos como robo de autos, asalto a comercio, casa hogar y transeúntes, cuyo combate corresponde al estado.
En contraparte, el tema del crimen organizado y que ha generado una escala de violencia que va en aumento, corresponde a la Federación.
“Estoy aquí porque se necesita que estemos dada la gravedad de la situación de violencia, sobre todo en lo que tiene que ver con homicidios. No hemos abandonado Guanajuato; si ustedes observan tenemos un número considerable de elementos tanto de la Guardia Nacional, como del Ejército y la Marina”.
“Estamos atendiendo el problema, ¿qué nos hacía falta? Más coordinación y sobre eso versó la reunión de la mañana. Estamos muy satisfechos con el compromiso de trabajar de manera conjunta”, dijo el presidente de México.
Al principio Diego Sinhue Rodríguez Vallejo parecía estar receloso. Trastabilló durante participación al micrófono y optó por no entrar en detalles con la presentación que tenía.
Aceptó que se había equivocado al no acudir a las mesas de construcción para la paz pero rectificaría el camino, y es que del 2 de diciembre de 2018 al 10 de diciembre de 2019 tuvo escasa participación según lo exhibió el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño.
“Por eso mi cambio de postura señor presidente. Hay que decirlo porque también usted lo ha señalado, es de sabios reconocer. Yo mencioné incluso en una entrevista que no asistía a las mesas de seguridad y que ni asistiría. Hoy, bueno desde el 5 de julio, cambié mi postura. Por supuesto reconozco que eso no le abonaba nada a la construcción de la paz”, dijo el gobernador.
Los antiguos cronistas hubieran redactado la acción del mandatario estatal como “el difícil arte de tragar sapos”, pero Rodríguez Vallejo mantuvo que su cambio de postura se trataba por la tranquilidad de los guanajuatenses.
“Más allá de las diferencias que podríamos tener está un bien superior que es la paz y la tranquilidad de los guanajuatenses. Este es el mensaje que debemos de mandar”, recalcó.
La respuesta del presidente de México fue también diplomática.
“Es muy importante destacar este acto de rectificación. Nosotros no podemos ser autocomplacientes, regodearnos en nuestras posturas cuando no son las mejores en beneficio de la colectividad”.
“El hecho de rectificar y decir: ‘ahora vamos todos juntos’ es una muestra de mucha responsabilidad de parte del gobernador. Estamos inaugurando una nueva etapa en la relación”.
López Obrador vino, vio y se fue a la refinería. Afuera de la Zona Militar simpatizantes de AMLO y su contraparte los integrantes del movimiento Frena mostraban el lado políticamente incorrecto. Y mientras comerciantes de Irapuato y Celaya intentaban un acercamiento con el presidente, al Colectivo de Familiares de Desaparecidos se les arrebató esa posibilidad y al menos lograron un acercamiento con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
MEJZ*
