Ansiedad, angustia, depresión, estrés laboral por extensas jornadas de trabajo y una vida sedentaria, son nuevos males que afectan al personal docente en el estado de Guanajuato.
La maestra Elvira contó que al igual que a todos la cuarentena la tomó por sorpresa. Ella es maestra de una escuela secundaria federal y no tuvo tiempo de despedirse de todos sus alumnos ya que pasaron a la preparatoria.
Aunque hubo un evento virtual de ceremonia de graduación la sensación no fue la misma.“Es la primera vez que tuve que despedirme de ellos sin poder abrazarlos, sí les dije que esperaba que fueran mujeres y hombres de bien, pero no se puede abrazar a una pantalla y sentir lo mismo”, dijo con voz entrecortada.
Desde entonces confesó que pasó por diferentes sensaciones, desde sentir desmotivación por lo que hacía, hasta ganas incontrolables de llorar. Una de sus hermanas la apoyó para que solicitara ayuda a través de la página ‘Dinámicamente’ de la Secretaría de Salud.
Le diagnosticaron ansiedad, recordó la maestra, y fue a través de diferentes terapias y actividades que ahora siente de nuevo el control de sus acciones.
“Tengo la oportunidad de dar clases de nuevo, hay que acoplarse a lo que llaman nueva normalidad, ahora tengo otro grupo de jóvenes igual de entusiastas y entre todos hemos hablado sobre lo que pasa y tenemos mejores herramientas para afrontar esta pandemia”, declaró la maestra Elvira.
Aumentan consultas a mentores
El psicólogo Hugo Alberto Sánchez comentó que desde que inició la pandemia aumentaron las consultas de maestros que han señalado sentir una melancolía profunda por estar lejos de los salones de clase y de sus alumnos.
“Uno de ellos me dijo que era como vivir en un sueño donde todo se repite y que como castigo no puede convivir con sus alumnos”.
“Son personas que en realidad disfrutan lo que hacen y por eso se sienten impotentes ante lo que pasa y que se sale por completo de su capacidad para resolverlo”.
De marzo a la fecha aumentó de 5 a 23 pacientes el número de maestros con los que trabajan, la mayoría de ellos argumentaron experimentar pasajes con diferentes manifestaciones que van desde la melancolía hasta el enojo.
“Muchos de los maestros y maestras aún no asimilan del todo lo que está pasando, a eso hay que sumar que su círculo de amistades por lo general son también maestros que se ven obligados a permanecer en casa igual que ellos, es por así decirlo un círculo vicioso”.
Sienten culpabilidad
Con el regreso a clase la situación no cambia ya que ahora se refugian en las actividades porque de alguna manera dicen sentirse culpables de que los menores no aprovechen los estudios.
“También los maestros han comentado que tratan de evadir esta situación a través del trabajo, es decir, preparando sus clase, interactuando en los grupos que se formaron con los padres de familia, y ellos reconocen que hacen mal, pero también aceptan que es una manera de mitigar lo que sienten”.
Uso de la tecnología se suma al estrés
Aunado a esto hay un estrés especial causado por la tecnología. Los maestros no estaban acostumbrados al manejo de redes sociales y ahora dependen de ellas.“Estamos hablando de una generación de profesores que no estaban acostumbrados a lidiar con la tecnología, y de un momento a otro se vieron obligados a tomar cursos de capacitación de manejo de redes sociales, a preparar sus clases en vivo a través de plataformas, y aun así tener enfrente de ellos a una misma pantalla”, refirió el psicólogo.
Una población en riesgo
Por su parte el doctor Eduardo Castro comentó que gran parte del gremio docente padece diabetes, hipertensión arterial y también en cierta medida tabaquismo.
Estas enfermedades los sitúa casi en automático como población en riesgo, pero al estar encerrados y sin poder realizar muchas actividades como caminar, tener una alimentación adecuada se ha complicado la salud ya que comen a deshoras por estar preparando clases, no realizan el ejercicio e incluso ni siquiera toman una dosis diaria de sol que ayuda a su cuerpo.
“Llevamos casi medio año desde que comenzó todo esto, y como dice la mayoría, nos tomó de sorpresa. Sin embargo, también es un hecho que muchos iniciaron con excelentes propósitos como bajar de peso, dejar de fumar, tener una vida saludable quizá pensando que no iba a durar mucho tiempo y que sería parte de una anécdota”.
En este grupo, dijo, están los maestros que conforme avanzaron los días de encierro descuidaron su salud cuando debería ser al contrario dijo el galeno.
“Una parte de los maestros que atiendo deben checar sus niveles de azúcar en casa y no lo están haciendo, otros deberían llevar una vida más relajada pero el aumento de trabajo se los impide, no comen de manera adecuada porque se la pasan en un escritorio comiendo lo que pueden que suelen ser alimentos chatarras, o se mal pasan en sus horas de alimento, resulta irónico pero considero que se cuidaban mucho mejor antes de la pandemia que actualmente”, refirió el doctor Castro.
La lista de contagios llega a 431 infectados
De acuerdo a los datos de la Secretaría de Salud de Guanajuato hasta el 21 de agosto había unos 431 docentes infectados por el coronavirus ocupando el lugar número 14 a nivel nacional; pero los estudiantes infectados se encontraban en tercera posición con un total de 1 mil 682.
MEJZ*
