Este lunes regresan a las aulas niños y niñas que no han pisado un salón de clases en los últimos 17 meses, unos se mantendrán en casa porque su escuela no tiene las condiciones necesarias para su regreso; otros por el temor al contagio o simplemente por la falta de información en torno a la situación de la institución a la que regresa.
Aquí, tres historias de un regreso en un contexto de incertidumbre, miedo y desazón:
Un boquete en la barda de la Telesecundaria 961, en Ladrilleras del Refugio, es el punto por donde ingresan los delincuentes que vandalizaron y extrajeron mobiliario del plantel educativo.
Esto lo dijeron habitantes de la comunidad, quienes afirmaron que los robos a los planteles educativos en esa zona son frecuentes y aumentaron con la pandemia.
"No hay la atención que creemos que debería. No hay los rondines que nosotros sentimos que merecemos. No por el hecho de que somos comunidad rural merecemos menos. En la telesecundaria los rateros hasta se quedan a dormir".
A unos metros de este plantel, se encuentra la escuela primaria Josefa Ortiz de Domínguez. Según lo atestiguaron padres de familia, no hay día que no se metan a robar o hacer destrozos en el recinto educativo.
Les han robado tinacos, han forzado candados e incluso han encontrado restos de artefactos utilizados para consumir drogas. Pesa a que tienen ubicados a los responsables, comentaron que las autoridades no hacen mucho al respecto.
"Le quitaron la protección y también robaron ahí y también anduvimos arreglando, la delegada junto con nosotros, supuestamente somos un grupo que ve por la comunidad, pero no se puede. Mientras no se los lleven a la cárcel esto va a seguir".
De acuerdo con información proporcionada por la delegación León de la Secretaría de Educación de Guanajuato, en esta ciudad existen 107 planteles educativos del nivel básico que permanecen vandalizados.
Regreso a paso lento
Emmanuel es uno de los niños que no va a regresar al salón de clases. Pero eso no quiere decir que haya dejado la escuela. Julia, su madre, considera que llevarlo de vuelta a las aulas es exponerlo al riesgo de contagio.
Incluso asegura que las condiciones en que se encuentra la escuela primaria Enrique Gómez Mena no son las mejores. Al menos una semana antes del inicio del nuevo ciclo escolar, todavía no contaban con servicio de agua potable.
“Nos dijeron que van a ir a la escuela dos veces a la semana, se van a dividir los grupos. Pero el director nos comentó que no tenían agua, que estaban en ver si les llevaban una pipa. Cuando fui la escuela todavía no estaba en condiciones.
“Para ser honesta no pienso mandarlo. En primer lugar no tengo confianza, no sé cómo vaya a estar, igual y como yo vea entonces ya lo mando y otra porque no van a tener el transporte, el transporte va a estar suspendido. Para mí también va a ser complicado”, comentó.
Para ella no ha sido complicado convertir la sala de su casa en un salón de clases en donde ella es la maestra y los hermanos de Maximiliano sus compañeros de clase en una escuela familiar.
Así lo hizo durante más de un año. Sin embargo, reconoce que al inicio fue complicado hacerse a la idea de que sus hijos no volverían a su recinto educativo de forma indefinida, tal como lo obligó la pandemia en marzo de 2020.
Su hijo mayor cursa la secundaria en una escuela general en donde, todavía 3 días antes de la fecha de arranque de ciclo no había más información respecto de la modalidad en que habrían de regresar.
“Solamente nos pidieron llenar una encuesta, pero, hasta la fecha no nos han dicho absolutamente nada del de secundaria. No nos han convocado a junta, ni han mandado nada a los grupos de Whatsapp de padres de familia”.
Según datos de la Secretaría de Educación de Guanajuato, un millón 693 mil alumnos de 12 mil 04 escuelas en Guanajuato volvieron a clases en modalidades presencial, a distancia e híbrida.
Por nuevos amigos
Tania Ramírez, directora de la Red por los Derechos de la Infancia en México, afirmó que la postura de la institución sobre el regreso a clases presenciales va en sentido positivo, siempre y cuando sea paulatino y con adecuada ejecución.
Refirió que, desde la Redim consideran que el regreso presencial a clases también podría disminuir afecciones psicológicas y emocionales desarrolladas durante el tiempo en que los salones estuvieron desiertos.
“Desde REDIM nuestra postura es sí pero no a toda costa, sí con cómo y, sobre todo, no mantenernos en una mirada del por qué no, sino del cómo sí. Esos cómo nos tienen que ocupar los próximos meses a toda la sociedad”.
La especialista plantea el riesgo que representa la falta de socialización en las aulas y los patios de los planteles de educación básica.
Refiere que las implicaciones de la ausencia del alumnado en los salones de clases van más allá del aprendizaje relacionado con las materias de tronco común en los programas educativos.
“Aprender a socializar está en el centro de las actividades humanas. Aprender a negociar, aprender las resoluciones de conflictos, leer comprender al otro o a la otra, está en la base de la construcción hasta de una cultura de paz. Este grado de afectación sea quizás el más adverso”, explicó.
De acuerdo con datos proporcionados por la Secretaría de Educación de Guanajuato, durante la pandemia desertaron 7 mil 635 alumnos de educación básica.
MEJZ*
