Un murmuro dio entrada al miedo pasajero en el Centro de Readaptación Social de Valle de Santiago. El día en que los integrantes de la Caravana Internacional de Búsqueda ingresaron, escucharon a un interno: “Son muchos, a ver a cuántos enterramos”.
Mientras se desplaza a San Luis de la Paz, para dar cierre a las actividades en tierras guanajuatenses, Julio Sánchez atiende el teléfono. Reconoce que no es la primera vez que el temor ocupa un asiento en el autobús que los lleva de un lugar a otro con la esperanza de encontrar a sus ausentes.
"Es algo contradictorio, sentimientos encontrados. Por un lado, el terrible miedo de estar en medio de cientos y cientos de presos. Hoy, por ejemplo, estuvimos con presos de alta peligrosidad y eran más de 300 en un solo lugar. Pero tenemos la esperanza de que, algunos de ellos, nos diga: ‘he visto a su hijo’”.
Cuando ingresan a centros penitenciarios, como el de Valle de Santiago y el de Irapuato, en el estado de Guanajuato, se arriesgan a los amotinamientos y otras situaciones enervantes. Pero desde que perdieron a los suyos, también perdieron el miedo a buscarlos.
“El día de hoy exactamente, entramos todos y por ahí se escuchó a uno de los internos decir: ‘son muchos a ver a cuántos enterramos’. Cuando la gente escucha eso, pues no sabe que pensar. Pero una intimidación directa no hubo”.
Próxima parada: Durango
Los trabajos de búsqueda en vida, al interior de los Centros de Readaptación Social, se dio sin contratiempos. Los integrantes de la caravana que busca refirieron buen trato por las autoridades estatales quienes se dijeron abiertas a recibirlos nuevamente para continuar con los recorridos.
Fueron 11 posibles positivos en el Cereso de Irapuato y cuatro en Valle de Santiago. Un total de 15 personas, de las que obtuvieron información que podría ser clave para esclarecer la desaparición que los mantiene lejos de los suyos.
“Yo diría que los resultados fueron muy buenos. Cuando uno va a un Cereso va uno esperando lo peor, y lo peor es que no haya ni un posible positivo. En este caso, en resumen, obtuvimos 15 posibles positivos. Entonces para nosotros es muy bueno”.
El autobús rojo que trasladó al contingente, desde Torreón, ha dejado el estado de Guanajuato, tierra de sangre, violencia y desaparición forzada. El siguiente destino es el estado de Durango. La esperanza de encontrarles resulta más grande que el temor a fallar en el intento.
MEJZ*
