Temor y repudio se respira en El Copal; “ya no nos sentimos seguros”
La delegada de la comunidad en donde un estudiante fue asesinado por un elemento de la Guardia Nacional, dijo que ya había antecedentes de hostigamiento por parte de los agentes, hacia la comunidad estudiantil
Gamaliel Reyes Ramírez
Vie 29 Abr 2022, 06:44
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De la esperanza al repudio. Así cambió la percepción de los habitantes de El Copal hacia la Guardia Nacional que le arrebató la vida a un estudiante de Agronomía de la Universidad de Guanajuato, en el plantel ubicado en esa comunidad del municipio de Irapuato.
Ocho veladoras reposan encendidas bajo un árbol en la calle principal que lleva el mismo nombre del poblado perteneciente al municipio de Irapuato. Es el punto exacto en donde Ángel Yael Ignacio Rangel fue asesinado y una compañera resultó herida por las balas de quienes llevarían la paz a la zona.
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El crimen, a manos de uno de los uniformados, ocurrió el 27 de abril poco antes de las cinco de la tarde.
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Eran tres jóvenes a bordo de una camioneta. Venían de un convivo estudiantil cuando elementos de la Guardia Nacional los persiguieron y después dispararon en su contra.La persecución comenzó en un camino de terracería que hace esquina con el camino principal. Justo en ese punto, Elena atiende un puesto de alimentos. Mientras despacha a su clientela relata que se enteró del suceso en un grupo de WhatsApp con habitantes de la comunidad.
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No conocía al grupo de amigos, pero sabe de las reuniones que suelen realizar en las bardas para fiestas que existen en la zona. Sirve el último plato de los comensales en la única mesa de su puesto y externa su indignación hacia el actuar de los agentes federales.“Pues si no andan haciendo nada malo por qué agredirlo de esa manera, ahora sí que son estudiantes, no andaban haciendo nada malo, quizás estaban tomando, pero eso no es motivo para que los maten, son estudiantes no delincuentes”.Se les quitó el gusto de que la GN esté ahíUnos metros más adelante, sobre la calle en donde el plomo terminó con la caza, María hace su mandado en un negocio de frutas y verduras. Sin dejar de hacer lo suyo, descalifica el actuar del elemento que jaló el gatillo. El suceso dio un giro a la visión que tenía de la corporación.“De hecho cuando llegó la Guardia Nacional a mí me dio mucho gusto porque ya vamos a tener más seguridad, pero ahora con esto que pasó francamente ya no, ya no me da gusto. Imagínese si hacen eso con los estudiantes, yo no quiero que me maten a mis hijos”.La construcción del cuartel de la Guardia Nacional, a menos de un kilómetro de la División de Ciencias de la Vida de la UG, comenzó el 30 de julio de 2019 en un terreno de aproximadamente dos hectáreas de extensión para albergar a un máximo de 300 elementos.A casi tres años de que iniciaran los trabajos, algunos habitantes de El Copal ya no los quieren ahí. Una de ellas es Perla Zúñiga, delegada de la comunidad. Asegura que ya había antecedentes de hostigamiento, por parte de los agentes, hacia la comunidad estudiantil.“Varios estudiantes ya habían reportado. Cuando pasa la guardia a dar sus rondines les quitan sus pertenencias. No nos sentimos con ninguna seguridad de que estén aquí. Es una impotencia muy grande la que sentimos. No nos sentimos protegidos por la guardia, han pasado muchos incidentes y nos dicen que no les compete a ellos”.Son casi las doce del día del 28 de abril. En el punto exacto del asesinato ya son catorce las veladoras encendidas. La llamas que señalan la zona del crimen van en aumento mientras que la credibilidad y la confianza hacia la Guardia Nacional se desplomen ahí en El Copal.