Como si el tiempo no hubiera pasado, el Papa Benedicto XVI en su primer mensaje a su arribo a León, Guanajuato, estuvo dirigido a las víctimas de la violencia en México.
Tras llegar al Aeropuerto Internacional del Bajío, prometió incluir en sus oraciones a los mexicanos y víctimas de la guerra en contra del narcotráfico que emprendió el entonces Presidente, Felipe Calderón Hinojosa y que se arrastraba de tiempo atrás.
“Pediré al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo y rezaré por quienes más lo necesitan, por los que sufren de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia”
Papa emérito Benedicto XVI
Lanzó un llamado para “desenmascarar al Narcotráfico” en México, dado que es -y sigue siendo- la principal causa de la ola de inseguridad. Además, de convocar a la población católica a “hacer todo lo posible para combatir ese destructivo mal”
Incluso, el propio Felipe Caldero Hinojosa reconoció que los mexicanos pasaban un mal momento y sufrimiento. Los medios nacionales, e incluso internacionales, hicieron eco del mensaje transmitido por el entonces Pontífice.
El Papa Emérito estaba bien enterado de lo que ocurría a México. En un mensaje dirigido al Embajador de México ante la Santa Sede, el guanajuatense Luis Felipe Bravo Mena que fue nombrado por el entonces presidente Vicente Fox Quesada, le habló de la problemática (23 septiembre 2005):
“Una atención especial merece el problema del narcotráfico, que causa un grave daño a la sociedad… No debe olvidarse que una de las raíces del problema es la gran desigualdad económica, que no permite el justo desarrollo de una buena parte de la población, llevando a muchos jóvenes a ser las primeras víctimas de las adicciones, o bien atrayéndolos con la seducción del dinero fácil procedente del narcotráfico y del crimen organizado. Por ello, es urgente que todos aún en esfuerzos para erradicar este mal mediante la difusión de los auténticos valores humanos y la construcción de una verdadera cultura de la vida. La Iglesia ofrece toda su colaboración en este campo”
expresó al recibir las cartas.
Aún durante su visita nuevamente se refirió a la problemática que continúa, con otros matices.
Un año antes a su visita el mismo Papa Benedicto XVI dio a conocer un 12 de diciembre de 2011, en la Basílica de San Pedro su agenda.
“Tengo la intención de emprender un viaje apostólico antes de la santa Pascual a México y Cuba, para proclamar allí la Palabra de Cristo y se afiance la convicción de que este es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”
Y lo cumplió, visito León, Guanajuato, del 23 al 26 de marzo del 2012.
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