A sus 56 años de edad, doña Martina Hernández, logró concluir su educación secundaria a través del Instituto de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (INAEBA).
Ella es originaria de Silao, pero desde los ocho años de edad su familia se estableció en León. Fue una de las beneficiarias del convenio que hizo su centro de trabajo con el INAEBA.
Martina recordó que durante su niñez fue inscrita en el Colegio Guanajuato de la colonia San Miguel, sin embargo, debido a los problemas económicos de su familia, tuvo que dejar la instrucción primaria.
“Me benefició mucho el convenio que hizo la maestra Lety, bueno el colegio Guanajuato con INAEBA porque ya tenemos la oportunidad de continuar con nuestros estudios”, comentó.
Martina es encargada de intendencia y en su empresa, muchas mujeres que sólo tienen estudios de primaria ya le mostraron la inquietud por continuar con sus estudios.
“Les dio mucho gusto que haya recibido mi certificado de secundaria”, comentó.
Afronta adversidades familiares
A temprana edad inició su vida laboral y poco antes de cumplir los 18 años conoció al amor de su vida, con quien concibió su primera hija.
Cuando la pequeña tenía tres años, ella tenía siete meses de embarazo; fue en ese momento en que comienzan los desafíos más complicados para Martina, pues falleció su hija y su hijo recién nacido, padecía parálisis cerebral.
Martina tuvo cuatro hijos más, su esposo y ella formaron esa mancuerna para sacarlos adelante.
Por casi treinta años ha laborado en el departamento de limpieza del Colegio Guanajuato donde actualmente tiene a más de treinta personas a su cargo.
Gracias a este trabajo ella tuvo la oportunidad de certificar la secundaria, porque se abrió un círculo de estudio para los trabajadores que quisieran aprender a leer y escribir o terminar su educación básica con el acompañamiento del INAEBA.
“Estoy segura que los sueños se cumplen si nos proponemos a prepararnos cada día”, comentó.
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