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Las Poquianchis, entre prostitución, trata y asesinatos

Delfina, Luisa y María de Jesús se convirtieron en siniestras celebridades a nivel internacional por supuestos asesinatos de mujeres
Las Poquianchis, entre prostitución, trata y asesinatos
Guadalajara, Jalisco - Entre el mito y la realidad, la historia de las hermanas González Valenzuela horrorizó a la sociedad mexicana mucho antes de que la extrema violencia del narcotráfico imprimiera cicatrices. Sus apellidos no son tan conocidos como su sobrenombre mediático: Las Poquianchis.

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El 12 de enero de 1964, hace justo 60 años, Delfina, Luisa y María de Jesús se convirtieron en siniestras celebridades a nivel internacional por supuestos asesinatos de mujeres, a quienes mantenían contra su voluntad trabajando en prostíbulos. Sus padres fueron Bernardina e Isidro; ella era una religiosa devota y él tenía un cargo de seguridad pública. La familia, con orígenes en El Salto, Jalisco, podía calificarse como tradicional para la época. [caption id="attachment_192469" width="1024"] La historia de Las Poquianchis conmocionó a México y a Guanajuato. Foto: Especial[/caption] La primera de las hermanas en entrar al negocio de las casas de citas fue Delfina, quien instaló -precisamente en El Salto- una cantina con espacios improvisados con telas y tapetes para que los clientes tuvieran relaciones sexuales con las "pupilas". El lugar, según registros periodísticos, fue clausurado en 1941 tras un tiroteo entre borrachos, pero esto dio pie a la apertura de otro negocio cuyo nombre quedó grabado en la conciencia jalisciense. Se trató del "Guadalajara de Noche", un bar con varios cuartos que Delfina abrió en San Juan de los Lagos, a donde se mudó tras el primer escándalo. [caption id="attachment_192470" width="800"] San Juan de los Lagos fue el lugar donde se montó el 'Guadalajara de Noche', el primer burdel de las Poquianchis. Foto: Especial[/caption] Ahí aprendió del negocio, aprovechando la afluencia por las festividades locales, y amplió su visión. El siguiente paso fue instalarse en San Francisco del Rincón, en Guanajuato, un sitio donde entonces no estaban prohibidas las casas de citas, y revivió el establecimiento con el mismo nombre. Incluso años después montó una "sucursal" en Lagos de Moreno. Carmen, otra hermana, ofrecía ropa, maquillaje y otros objetos personales a las "pupilas", y anotaba las deudas en un libro. Ella falleció de cáncer en 1949, mucho antes del escándalo que marcaría a sus hermanas. María de Jesús fue la siguiente en abrir un burdel y eligió como sede la Ciudad de León, en Guanajuato. Según el libro "Yo, La Poquianchis: por Dios que así fue", de Elisa Robledo, ella reunió sus ahorros, rentó una casa y buscó los permisos de las autoridades locales, las cuales accedieron a cambio de favores sexuales y de una cuota mensual. El nuevo burdel fue bautizado como "La Casa Blanca", aunque no fue muy popular. [caption id="attachment_192471" width="428"] Las hermanas González Valenzuela. Foto: Especial[/caption] Su suerte cambiaría cuando un oculista de apellido Escalante, quien era homosexual, le ofreció una casa en venta a María de Jesús. La propiedad era la misma que ocupaba otro negocio, el cual tenía por nombre "El Poquianchis", como era apodado el propio dueño. Aunque María de Jesús bautizó al prostíbulo como "La Barca de Oro", los clientes estaban acostumbrados al nombre anterior y siguieron llamándolo así.

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Con el tiempo a las hermanas les empezarían a decir "Las Poquianchis". JRP