Los habitantes del Grand Lakes en la Peek Rd, al oeste de Houston despertaron con un nuevo vecino. Se trató de un cocodrilo de casi 500 kilos y 3 metros de largo que se paseó por las calles de su vecindario.
Al ver al caimán, los vecinos sorprendidos llamaron a la Policía para que pudieran llevarse al animalito antes de que sucediera alguna desgracia.
Los agentes que acudieron al lugar intentaron llevar al cocodrilo a un arroyo que se localiza ahí cerca, pero este se negó a entrar.
Después de eso, los oficiales llamaron a un especialista para poder atrapar al caimán y así, liberarlo en su hábitat.
Afortunadamente, durante el tiempo que el animal estuvo suelto, no mordió a nadie y solo se dedicó a pasar por el rumbo.
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