Los Dodgers de Los Ángeles acabaron con la sequía de 32 años de no obtener un título del Clásico de Otoño. Los Dodgers llegaron al sexto juego con la misión de cerrar la Serie Mundial, y lo hicieron con Tony Gonsolin como abridor, quien apenas en la primera entrada sucumbió ante la presión.
Fue el cubano Randy Arozarena quien se encargó de poner las cosas contracorriente para Gonsolin. Era el segundo hombre que enfrentaba el pitcher de Dodgers, y le puso un slider a media altura para mandar la pelota al fondo del parque y así darle la ventaja a los Rays en el mismo primer capítulo.

Cuando el juego llegó al quinto episodio, los Rays mantenían la diferencia por lo mínimo, y Dave Roberts, mánager de Dodgers, no hallaba la solución para hacerle daño a Blake Snell, abridor de Tampa.
Con cinco entradas lanzadas por Snell, el lanzador llevaba nueve ponches, y los tres primeros en el orden al bat se fueron dos veces por la vía de los strikes.
El mánager de Rays sacó a Snell con un hombre de herencia, y Nick Anderson no lo soportó, y con un wild pitch se empató el duelo. Al siguiente lanzamiento Betts se fue a home, y llegó safe para darle la vuelta al partido.
Al relevo entró el mexicano Julio César Urías quien entró en la sexta por los Dodgers para hacer una gran labor, y en una entrada y un tercio, el mexicano recetó dos ponches.
Así los Dodgers se llevaron el duelo 6 de la serie pagara ganarla y coronarse en la Serie Mundial, que será recordada por ser atípica y por lo que representó en medio de la pandemia del Coronavirus. El mexicano Víctor González se llevó la victoria, mientras que Julio Urías se llevó el salvamento; ambos claves en el juego 6 que definió al campeón de la temporada 2020 de la MLB.
MEJZ*