Comenzaron los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 que durante la ceremonia de apertura brillaron por su ausencia los deportistas afganos, los cuales fueron homenajeados en la gala, pero los que sí estuvieron presentes fueron el equipo de refugiados que abrió un desfile que contó con la presencia de 162 países, entre ellos México.
Con la powerliftin Amalia Pérez y el nadador Diego López como abanderados, México desfiló con un total de 60 atletas, 29 mujeres y 31 hombres, que representarán a nuestro país por decimotercera ocasión desde su primera aparición en Heiderberg 1972, los aztecas participarán en un total de 11 disciplinas.

Sin público en el estadio por las estrictas medidas de seguridad para hacer frente a la pandemia de COVID-19, los pocos asistentes a la ceremonia pudieron disfrutar de una historia desarrollada en un aeropuerto y con las alas de los aviones como protagonistas, como metáfora del impulso que mueve a los deportistas con discapacidad a cosechar éxitos extraordinarios en sus vidas.
La delegación nacional se hace presente en el Estadio Olímpico de Tokio, para la XVI edición de los Juegos Paralímpicos, decimotercera para nuestro país desde Heiderberg 1972. Competirán 29 mujeres y 31 hombres.En total, 378 fuegos artificiales, también de tres colores, cambiaron la sintonía del guión a la electrónica, para empezar el desfile de los 162 países participantes en estos Juegos, tres más que en Río de Janeiro, incluidos Paraguay, Bután, Maldivas y las islas caribeñas de Granada y San Vicente y las Granadinas, que debutan en el mayor evento mundial del deporte de personas con discapacidad.El broche final lo puso el encendido del pebetero. Kuniko Obinata, triple medallista en esquí alpino, Takeuchi Mashiko, exjugador de tenis de mesa y medallista de oro en Tokio 64, y Mayumi Narita, ganadora de quince oros en natación, entraron al estadio portando tres antorchas, que se las dieron a tres ciudadanos anónimos. Estos, a su vez, se las entregaron a los deportistas paralímpicos Yui Kamichi (tenis), Shunsuke Uchida (boccia) y Karin Morisaki (halterofilia), que fueron los encargados de subir los últimos metros, en sus sillas de ruedas, para encender el pebetero que iluminó el cielo de Tokio con un chispazo provocado por mil fuegos artificiales.MEJZ*