Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, afirmó que ni muerto permitirá la entrega del país; lo anterior tras una jornada de protestas por los resultados oficiales de las elecciones del domingo pasado.
"Hemos construido un bello país, con sus dificultades y desperfectos. ¿A quién quieren entregárselo? Si alguien quiere entregar el país, ni muerto lo permitiré", dijo el mandatario, citado por la agencia Belta bielorrusa, desde una tribuna instalada en la plaza de la Independencia de Minsk.
Lukashenko, se encuentra al frente del país desde 1994, rechazó repetir los comicios y señaló que el fin de su Gobierno tendría consecuencias nefastas: "Si echan a perder al presidente, será el principio del fin".
Después de algunas horas de su declaración, miles de personas marcharon en Minsk para rechazar los resultados de la votación; las cifras oficiales ponen a Lukashenko con un 80% de los votos a su favor, en contra del 10% de la opositora Svetlana Tijanovskaya, actualmente refugiada en Lituania.
De esta forma Lukashenko iniciará su sexto mandato.
Tras las primeras manifestaciones, algunos de los ciudadanos puestos en libertad denunciaron ser sometidos a torturas y golpizas en los centros de detención, reportó la agencia de noticias Europa Press.
La protesta en la capital se repitió en otras localidades, especialmente al sureste del país, donde cientos de personas se reunieron para recordar a un hombre que falleció durante las protestas contra la reelección presidencial.
El joven, de 25 años, fue detenido durante las manifestaciones y falleció posteriormente tras ser trasladado a un hospital, según informaciones de la agencia de noticias BelTA.
Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, mantuvo hoy una conversación telefónica con Lukashenko y prometió "ayudar" al país, si fuera necesario.
El Kremlin afirmó que Putin discutió con Lukashenko "la situación en Bielorrusia, tomando en consideración la presión que está sufriendo la república desde el exterior".
En tanto, la campaña de la opositora Tijanóvskaya anunció que inició el proceso de articulación de un consejo coordinador para el traspaso del poder.
La abanderada de la oposición, que según sus compañeros fue obligada a abandonar el país bajo amenazas del Comité de Seguridad del Estado (KGB) de Bielorrusia, se declaró ganadora de los comicios y se comprometió a celebrar elecciones libres en seis meses.
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