El congreso brasileño juramentó ayer a Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil, lo que marca el comienzo del tercer mandato de Lula en el cargo.
“Prometo mantener, defender y cumplir la constitución, observar las leyes, promover el bien general del pueblo brasileño, apoyar la unidad, la integridad y la independencia de Brasil”, dijo Lula da Silva.
El presidente del Senado abrió la ceremonia rindiendo homenaje a Pelé y al papa Benedicto con un minuto de silencio. Luego, los senadores aplaudieron a Lula antes de romper en un canto de “ole, ole ola, Lula, Lula”.
Lula lamentó el estado actual del país, reiteró que uno de sus objetivos de vida es brindarle al pueblo brasileño mejores condiciones de vida. Tras tomar posesión, revocó una decena de polémicos decretos dictados por Jair Bolsonaro, entre ellos, los que facilitaban el acceso a las armas de fuego o la expansión del agronegocio en la Amazonía.
También firmó un decreto que permite a los ministros sacar a empresas estatales –como Petrobras, Correos o Empresa Brasil de Comunicación– del programa de privatización elaborado por la administración pasada.
De igual forma, dispuso que en un plazo de 30 días la Contraloría General de la Unión analice varios decretos que establecían un secreto de 100 años sobre documentos de la administración pública y asuntos personales del exmandatario.
En la ceremonia fue notable ausencia del Bolsonaro, quien el viernes partió de Brasil rumbo a Florida y no precisó su fecha de regreso. Esto rompe con la convención brasileña de que los líderes salientes estén presentes en la ceremonia de toma de posesión de sus sucesores.
Lula da Silva ganó una reñida segunda vuelta el 30 de octubre que marcó el regreso de la izquierda en Brasil después de cuatro años de ultraderecha de Bolsonaro. Logró un notable retorno al poder, luego de una serie de denuncias de corrupción que lo llevaron a 580 días de prisión.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, celebró hoy que Lula da Silva asumiera el tercer mandato en Brasil el día de ayer. Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, fue la representante de México en la ceremonia de investidura. Después del evento, Lula se acercó a Gutiérrez para expresar su deseo de visitar México.
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