Bastaron unos cuantos segundos para derribar un edifico que se mantuvo en pie por más de 40 años.
Sobre la edificación había más de una leyenda urbana, desde aquella donde aseguraban que fue construida utilizando varillas radiactivas traídas desde el norte del país, hasta aquella en donde una vieja rencilla familiar había impedido que terminara su construcción.
A principios del presente año 2020 la Dirección de Desarrollo Urbano ya había concedido el permiso para su derribo. Tenían de plazo hasta febrero del año 2022 pero la madrugada del 01 de junio decidieron hacerlo para no trastornar el intenso tráfico de esa avenida.
Pero esa noche se demolió algo más que 3650.57 metros cuadrados o un edificio de 7 niveles, se vino abajo una imagen citadina de la que uno nunca llega a acostumbrarse del todo, para algunos fue positivo, para otros pasará desapercibido, pero también hay personas que aunque parezca extraño, añoran su estructura.
Una de estas personas es Alejandro Vidales, cliente de la tienda “El Tornillo” que contempló el edificio demolido desde el parque que está enfrente.
“Esta es la quinta vez que lo veo así y todavía no me acostumbro, si se siente que no está”, dijo en tono serio.
En contraesquina está un taller mecánico, de ahí salieron caminando dos hombres, uno de ellos dijo a otro “este es el edificio que te dije, ya salió en las noticias que lo tiraron porque tenía varillas radiactivas”, justo en ese momento los dos vieron que entre los escombros una persona recogía precisamente una de esas varillas que estaban en el interior de la construcción. Extrañados, solo sonrieron y siguieron su camino.
En el parque hay un puesto de revistas y periódicos y aunque justamente en ese momento no había ninguna información impresa relacionada con el derribo era una nota obligada en el estanquillo.
Las personas llegaban al puesto, platicaban con la mujer que lo atendía, ella señalaba hacia el edificio y los otros solo asentían con la cabeza sin decir palabra alguna.
En la glorieta a la madre, a unos pasos de donde ahora están las ruinas, la gente que acude a los bancos cercanos también platica sobre el edificio caído.
Los nuevo rumores señalan que por fin habían autorizado la construcción de un edificio departamental, idea que surgió en la administración de Bárbara Botello.
Otros comentaban que será, para variar, locales comerciales que podrían aprovechar una zona concurrida ya sea a pie o en automóvil.
En las redes sociales las personas comentan que puede ser el lugar perfecto para otro pequeño parque, pero nadie invierte su dinero en espacios verdes. En León hay un déficit de áreas verdes, existen 2.7 metros cuadrados por habitante cuando lo ideal, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), son 9 metros.
El edificio desapareció, no utilizaron dinamita, bastó el jalón de un trascabo para que terminara todo. Levantó mucho polvo, así como había levantado muchas leyendas en la ciudad.
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