Los aparatos están inmóviles y la rutina en pausa desde hace dos meses, pero solo para los gimnasios que sí cumplen con la medida de permanecer sin servicio en medio de la contingencia sanitaria.
El cierre obligado por el coronavirus los tiene al borde de la quiebra, sin ingresos y con gastos, compromisos financieros que no se detienen.
“Es súper doloroso que 60 días después, a estas alturas todavía no podamos ofrecerle a la gente el bienestar físico y emocional. No nos queda más que esperar, pero lo que más nos está afectando es la fecha, hay quienes dicen que hasta septiembre, nosotros, los gimnasios, volveríamos a la normalidad”, explicó Ramón Ortega Arenas, gerente de un gimnasio ubicado en el Barrio Arriba en León.
En la lista de reactivación económica en una nueva normalidad, los gimnasios no figuran como una prioridad para las autoridades sanitarias, a este paso, algunos establecimientos cerrados estarían vulnerables a la bancarrota, condenados a cerrar de por vida.
“En el caso de nosotros la reserva ya se acabó, son dos meses que no hemos recibido ni un solo peso de entrada”, agregó el también instructor y competidor de justas de físico-constructivismo.
Los gimnasios fomentan la activación física, la disciplina y la buena alimentación, en resumen la salud, explica Ramón Ortega. Pero las autoridades no ven estos negocios como esenciales, de ahí que no hay fecha para su reapertura.
“La actividad física te trae tantos beneficios para el cuerpo y de repente se corta de tajo, todo comienza a ir mal, primero la cuestión física y luego el tema de los ingresos, por un lado da temor la cuestión económica pero también cada vez te sientes peor”, concluyó el gerente de gimnasio.
Otros evaden la restricción
Desde que se anunció el cierre de negocios no esenciales, las autoridades locales de León comenzaron una serie de apercibimientos a los responsables de los gimnasios a cerrar sus negocios, bajo el argumento de que se puede contraer covid-19 al tratarse de lugares cerrados y con el uso de superficies comunes.
No obstante, hay negocios con este giro que burlan a la autoridad local y operan a escondidas en medio de la pandemia por coronavirus.
Un gimnasio con la cortina abajo, a simple vista cerrado, pero con el acceso de asociados de manera furtiva, es una manera fácil y sencilla de evadir a los elementos de Protección Civil, así funcionan estos negocios en colonias como Agua Azul, San Pedro, San Isidro, Las Águilas, entre algunas otras.
Uno de estos gimnasios trabaja a puerta cerrada. Una persona espera el arribo de los usuarios, camuflado en una camioneta a un costado de la entrada, abre la puerta uno por uno y la cierra al instante, evitando llamar la atención.
Desde finales de marzo, así es el modus operandi de algunos gimnasios, bajo el amparo de las recomendaciones de los elementos de Protección Civil y la amenaza de autoridades municipales de retirar permisos.
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