Una valla metálica la separa aún más de la Morenita del Tepeyac.
Araceli Collazo tuvo a su bebé hace pocos días, las complicaciones en el parto y el nacimiento prematuro la hicieron encomendarse a la Virgen de Guadalupe con todas sus fuerzas. Hoy, a pesar de la pandemia, cumple su manda y le agradece por la salud.
"Vine a pagar una manda porque me alivié y todo salió bien con mi bebé y a pedirle por mi mamá para que siempre tenga salud y por toda nuestra familia", mencionó la joven madre que usa un atuendo de manda con detalles coloridos, caracterizada de indita.
Ella dio positivo a COVID-19 durante su gestación, sin embargo, fue asintomática.
"Gracias a Dios estamos bien, nos dio al principio COVID asintomático, no fue nada grave", explicó Araceli, quien acudía también cuando niña a la celebración del Día de los Inditos, festividad atípica en este año por la pandemia.
Las calles Florencio Antillón, Calzada de Guadalupe y Álvaro Obregón lucen sin las multitudes comunes de cada 12 de enero y un anuncio advierte a los visitantes que el templo permanecerá cerrado.
Pese al anuncio de las autoridades eclesiásticas y sanitarias, la señora María del Carmen Collazo Romero, abuela de la recién nacida, se ánimo a acudir al Santuario, a la distancia y sin cruzar la calle le agradece por la salud a la Virgen del Tepeyac.
"Yo tengo desde niña viniendo, mi madre me traía desde niña y yo sigo la tradición con mis hijos, yo dije 'no nos van a dejar' pero mire, aquí estamos", platicó la feligresa.
Así como esta familia de la colonia Villa Insurgentes, algunos devotos a la guadalupana hacen acto de presencia sin importar la cancelación de la festividad, cada uno con su fe y con su historia, pero todos con la esperanza de que el próximo año puedan agradecer desde el altar del santuario a la Virgen de Guadalupe.
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