Últimas noticias

Balas y adicciones roban la tranquilidad en Duarte

Habitantes de la comunidad leonesa viven cada día con más temor a los asesinatos y más hartazgo al vandalismo
Balas y adicciones roban la tranquilidad en Duarte

La violencia que azota a la ciudad de León no discrimina a sus comunidades rurales. En Duarte viven cada día con más temor a los asesinatos y más hartazgo al vandalismo.

Uno de sus habitantes, quien prefirió no revelar su nombre por seguridad propia, compartió la sensación de inseguridad que cada día se vuelve más grande por los homicidios, y también por casos de extorsión.

“Aquí todos nos conocemos y yo he sabido de algunas personas a las que las han extorsionado e incluso de quienes han sido secuestrados, aquí mismo en el rancho”.

No recuerda la fecha, pero sí el sonido de las balas, cuando hace aproximadamente dos años le tocó estar a unos metros del lugar en donde fue cometido un asesinato.

“Esa vez sí escuché, pero la mayoría de las veces me entero porque aquí luego luego corre la noticia entre nosotros mismos, o si no, también por las redes sociales. Ha habido muertos que ni salen en las noticias”.

Pariente de Evaristo

El jueves pasado, fue registrado el asesinato de Juan, excomisariado ejidal de la comunidad. De acuerdo con la persona que compartió su testimonio con Página Central, era medio hermano de Evaristo de la Rosa.

Evaristo de la Rosa fue un líder ejidal de Duarte, quien fue asesinado cuando conducía una tolva cargada de arena, en junio del año 2020; tenía 70 años.

“Eran hijos del mismo papá y los dos se aprovechaban de la gente desde sus actividades ejidales. También se dice que no andaban en muy buenos pasos, pero la verdad de eso sí, no le puedo asegurar”.

Las motos ruidosas

Pero la tranquilidad no solo es robada por las balas. Jóvenes en motocicleta y música en alto volumen acostumbran a pasear por las noches bajo los efectos del alcohol y de las drogas.

“Nada más empieza a obscurecer, y empiezan con su relajo, y pues uno ni les puede decir nada por que nos echan montón. A veces pasa la Policía, pero pues de todas formas siguen con su argüende. Van todos drogados y tomados”.

Comenta que ya han reportado esta situación varias veces, desde hace más de un año, pero no hay acciones contundentes. Lamenta que Duarte no sea la comunidad a la que llegó en los años ochenta.

MEJZ*