Son las 8 de la mañana, la ciudad ya despertó y el aroma es fétido. Dos botellas de plástico con aparente orina descansan en los escalones de un puente peatonal, en su plataforma hay un montón de basura y a unos metros está sentada Esperanza, observado la misma postal de siempre en la avenida Miguel Alemán.
Este año se cumple una década desde que fue publicado el Plan de Regeneración del Corredor Urbano Miguel Alemán Valdés. En el documento, disponible en el portal del Instituto Municipal de Planeación, destacan factores críticos que no han cambiado mucho: manejo inadecuado de la basura, vertidos de aguas, presencia de olores, inseguridad y alta contaminación.







Esperanza es testigo de que las cosas no han evolucionado del todo. De esta lista de problemáticas la que más le preocupa es la de inseguridad. Sí le molestan los malos olores, le incomoda la basura y la invasión del espacio público a cargo del comercio. Pero lo que más le roba la tranquilidad es salir diariamente con miedo a un asalto.
“Que agarren a los rateros, a los marihuanos. Pasan muchas policías soldados y policías, y siguen robando y todo. No me gusta que haya basura, pero como quiera esa no me hace nada, lo que me da miedo todos los días es que me vayan a arrebatar mis cosas. Aquí ya tiene muchos años que está así, no es de ahorita”, lo dice sin levantarse del escalón.Al bajar de ese puente, los cables que atraviesan por arriba alcanzan a tocar la cabeza de una persona que supera el metro con 70 centímetros de estatura. Desde ahí se alcanza a ver un edificio que aparece en las fotos publicadas en el plan de regeneración de hace 10 años, y no parece haber cambiado mucho: sigue abandonado.Cuando fue publicado se tenían contabilizados mil 502 predios: 761 de uso habitacional, 404 comerciales, 258 de servicios, 42 industriales, 25 especiales y 12 sin uso. En aquellos días, el 69% de las casas estaban habitadas, el 28% deshabitadas y el 3% fueron clasificadas como “no disponible”.La invasión de las banquetasDebajo del puente algunos comerciantes ya comienzan a instalar sus puestos. Venden frutas y verduras, tortas y café, aparatos electrónicos, calcetines y de más. Muchos de ellos están sobre la banqueta, obligando a algunos peatones a sortearlos o, de plano, bajar de la banqueta para poder continuar su camino en el corredor urbano.María es la de las tortas y el café. Reconoce que existe desorden, pero a la vez dice que no tiene de otra porque en otros lugares la venta es menor y cuenta con una fuente de ingresos alterna. Cuando escucha la palabra ‘reordenar’ teme que eso implique la retiren del lugar en donde diariamente se pone a trabajar.“Pues por eso nuestra área está limpia, yo procuro tener mi espacio muy limpio, sobre todo porque vendo comida. Pero más lugares es imposible que se mantenga todo en orden. Y pues no sabría que decirle porque si nos quitan de aquí no tendría donde vender. Ya le he calado en otros lugares y no se me vende igual”.Al menos en las fechas en que fue publicado el plan de regeneración, eran contados mil 113 comercios de los que mil 011 fueron clasificados como micro, 93 como pequeños, 7 como medianos y solamente uno grande. En la calle estos números cobran vida con los sonidos cotidianos de la urbanidad: los autos, la gente, el transporte público y el “pásele, pásele”.Una de las intervenciones más grandes que se han tenido en la zona, desde que fue publicado el documento, fue realizada en marzo de 2017 y anunciada como la primera rehabilitación en los últimos 12 años, con una inversión municipal de 20 millones de pesos. Consistió en la rehabilitación de pavimento, reconstrucción de banquetas y remodelación de rejillas de alcantarillado.
Autoridades, de la actual administración municipal, han reconocido que esta zona es uno de los retos a vencer en cuanto a ordenamiento territorial se refiere. Así lo mencionaron el día en que anunciaron la entrada del operativo para devolver el orden a la Zona Piel de León, que cuenta con sus propios malestares.
Mientras tanto, Esperanza sigue sentada a unos metros del montón de basura en el puente peatonal, María atiende a sus clientes, en el aire se respiran olores fétidos y la basura marca territorio, apropiándose del corredor urbano Miguel Alemán Valdés, en el primer cuadro de la ciudad de León.
MEJZ*