Lo asaltaron hace casi dos años, lo golpearon y lo siguen amedrentando. Sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, le dio ‘carpetazo’ a su expediente.
Era 25 de mayo cuando una de sus compañeras de trabajo le pidió apoyo para ir a sacar unas cosas de la casa en donde vivía con su mamá y su padrastro. Gabriel aceptó sin saber lo que vendría después.
“Sale el padrastro de ella y se me va encima. Me empieza a insultar, me empieza a amenazar, a agredir. Me retiro y este tipo le hace señas a otro, me empiezan a agredir, insultar y de más”, narra la víctima.
Entre algunas de sus pertenencias, y el dinero en efectivo que había retirado antes de dirigirse a la casa de su excompañera en Linda Vista, lo despojaron de aproximadamente 9 mil pesos, además de la golpiza.
Desde el día en que ocurrieron los hechos, ha recibido al menos tres amenazas por parte de los agresores, a quienes tiene plenamente identificados. Una de ellas fue con arma de fuego, en contra de una de sus hermanas.
En la fiscalía ya quedó archivado su caso.“Me traen vuelta y vuelta. Y luego me salieron con que no procedía porque no había testigos ni nada porque yo no presenté pruebas. Obviamente había gente en la calle y en las paradas de autobús, pero después de que me agreden no voy a ir a recolectar datos de la gente”.
Además hubo revictimización
“Me quieren tratar como si fuera un delincuente porque son medio groseros. Me mandaron hasta el banco a sacar un estado de cuenta que porque de donde traía yo dinero, y le dije que yo trabajo”.Por el trato y las omisiones a las que él hace referencia, también interpuso una queja ante la Procuraduría de los Derechos Humanos con número 441/2022 A.
MEJZ*