Ser receptora de leche materna donada le salvó la vida a la hija de Perla. Años antes había perdido a otro bebé, antes de que naciera. El miedo y otros factores detuvieron su producción.
“Ya son casi cinco años de eso, pero fue ese miedo, ese estrés de sentir que otra vez me iba a quedar con las manos vacías; no voy a saber qué es ser madre. Gracias a Dios hoy mi chiquita está conmigo”. Su bebé nació a los cinco meses.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud de Guanajuato, de los aproximadamente 100 mil nacimientos anuales que se registran en el estado, el 5% son prematuros.
“No es un frasco más o un frasco menos, es ver la vida diferente, es ver que tienes apoyo de más personas, es saber que esos bebitos que están en terapia están recibiendo amor que sus mamis no les pueden dar”.Así sucedió con su hija, la leche que le fue facilitada en el banco estatal ubicado en Irapuato, fue fundamental.
“La leche materna es maravillosa, hace milagros”. Y ese fue el nombre que ella y su esposo eligieron para su primogénita.“Mi bebé había tenido un desprendimiento; que se iba a salir a los dos meses, iba a tener un aborto a los dos meses. Pero yo me enteré a los tres meses que estaba embarazada, que mi bebé estaba bien, que venía bien. Una no iba a poder tener hijos, iba a tener un aborto a los dos meses y le pusimos Milagros porque es un milagro de vida”.MEJZ*