Una de las decisiones que nos llevó a no ocupar el automóvil ha sido la necesidad de trasladarnos de manera más fluida, y sin tensión, que es lo que genera el vehículo”.
“Algo que disfrutamos mucho es caminar. Prácticamente las rutas que habitamos están en la Zona Centro y nos desplazamos a distancias como los Barrios, Coecillo, Barrio Arriba o San Miguel”, añadió.
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Otro factor ha sido la desconfianza ante conductores: “Si hay algo que me genera muchísimo estrés y desconfianza son los conductores de automóvil. Cada vez es más frecuente encontrarse con personas que no se detienen ante un peatón que va caminando, suavecito por la edad o su condición. Hay mucha imprudencia y se ha convertido en algo que hasta genera mayor riesgo. Quien tiene automóvil y tiene prisa, solamente piensa en sí mismo”.
Karla dice que pueden llegar a pasar meses sin usar su auto, que dice es viejo, además de que les resulta más práctico dejarlo en casa y moverse, a lo mucho en la 'oruga'.
(El auto) lo ocupamos en promedio al año unas cinco y seis veces. La Oruga, (es) buena experiencia, sí hay sus horas pico, pero también al no ser constante (el uso), nos permite estar más relajados, y cuando la ocupamos, no lo padecemos, incluso se convierte en una aventura”, comentó.Afirma que no utiliza mucho el transporte público, y lo más que ha llegado a tardar son 15 minutos. Karla recomienda dejar el auto lo más que se pueda. “Hay quienes incluso lo ocupan hasta en distancias mucho más cortas. Honestamente hace muy bien caminar. Recomiendo sumarnos también a la bicicleta, que es un transporte generoso, y esta ciudad lo promueve”, aseguró. [gallery columns="2" size="large" ids="168711,168710,168709,168708,168707,168706,168705,168704,168703"] *a/n