León, Guanajuato - Entre las más de 14 mil tumbas, osarios y gavetas del Panteón San Nicolás, el más antiguo de la ciudad, existen historias que destacan por la trayectoria, aportaciones o trágicas muertes de quienes ahí descansan.
Una de las más recordadas es la de los cuatro bomberos de León: Simón Rodríguez Rivera, Tomás Martínez Ramírez, Anselmo Torres Martínez y Emeterio Gallegos Menchaca, quienes perdieron la vida en cumplimiento de su deber en el municipio vecino de Romita.
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Ante un llamado de auxilio la madrugada del 20 de enero de 1963, el H. Cuerpo de Bomberos de León envió dos motobombas bajo el liderazgo del comandante Simón Rodríguez. Sin embargo, durante el trayecto por la carretera Silao–Romita, las unidades volcaron a causa del exceso de velocidad: una chocó contra un muro de concreto y la otra perdió el control debido al peso del equipo.
El cortejo fúnebre de los cuatro héroes recorrió las calles 5 de Febrero y Hernández Álvarez hasta llegar al Panteón San Nicolás, donde sus tumbas continúan siendo visitadas por familiares, compañeros y curiosos que buscan conocer las historias de estos valientes.







La 'Madre Mártir Leonesa'
Entre tantas historias trágicas, una de las más conmovedoras es la de María del Carmen Pérez Muñoz de Fonseca, conocida como la “Madre Mártir Leonesa”, cuyo acto de amor aún conmueve a los visitantes del panteón.
Muy cerca de la tumba del reconocido Luis Long, la sepultura de Carmen es una de las más visitadas, especialmente cada 10 de mayo, cuando se le rinde homenaje por su sacrificio.
Según el documento histórico “El Panteón San Nicolás. Memoria y gratitud”, Carmen vivía humildemente en la colonia Los Olivos, en una vivienda hecha con madera, cartón y una lona prestada por su padre.
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La mañana del 3 de abril de 1957, mientras hervía leche en una estufa de petróleo, salió a la tienda por maicena. Al regresar, encontró su casa envuelta en llamas. Sin pensarlo, corrió a salvar a su hijo de dos años, logrando sacarlo con vida, aunque ambos sufrieron graves quemaduras. Carmen murió al día siguiente debido a la gravedad de sus heridas.
La tragedia no pasó desapercibida: la radiodifusora X.E.L.G. convocó a rendirle homenaje el 10 de mayo, otorgándole el título de “La Madre Mártir Leonesa”. Desde entonces, cada Día de las Madres, alguien coloca una flor o veladora en su tumba como muestra de gratitud y respeto.

La segunda tumba del camposanto
Otra historia que despierta curiosidad entre los visitantes del Panteón San Nicolás es la de Doña Genoveva Téllez de García, la segunda persona sepultada en este histórico lugar.
Su tumba, marcada con el número dos, se encuentra a la izquierda del pasillo principal, detrás de la sección de gavetas. De acuerdo con los cuidadores, de vez en cuando alguien la visita y deja flores, especialmente durante las celebraciones del Día de Muertos.
Genoveva, originaria de León, murió de pulmonía el 2 de marzo de 1899, en su casa ubicada en Plaza de Gallos, a los 23 años de edad, apenas cinco años después de haberse casado con Ignacio García Peña, un obrero y agricultor.
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La primera persona sepultada en el Panteón San Nicolás, según los registros, fue Francisco Urteaga, el donador del terreno. Sin embargo, se desconoce la ubicación exacta de sus restos.