La participación de las mujeres en la actividad económica remunerada provocaría el incremento de la riqueza y con ello mayores ingresos del país, señala el Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO.
De acuerdo a un análisis, el IMCO estima que 8.2 millones de mujeres podrían sumarse a la actividad económica del país en los próximos 10 años si el gobierno y sector privado implementaran acciones para ello.
La participación de las mujeres en la economía implicaría un incremento en el crecimiento de la riqueza del país del 1.4% anual.
El Producto Interno Bruto (PIB) potenciaría su crecimiento en los próximos 10 años, lo que equivaldría a 3.5 billones de pesos adicionales.
De acuerdo al análisis del IMCO “aumentar el ingreso nacional atribuible a las mujeres en 31% en los próximos 10 años… equivale a 122 mil pesos anuales por cada mujer que se incorpore al mercado laboral, que incluye un aumento en el ingreso de los hogares, prestaciones laborales y derrama económica hacia otros sectores”.
Además de un aumento en el ahorro para el retiro y la vivienda de 3.6 mil millones de pesos anuales, y en la recaudación fiscal por impuesto sobre la renta de 2.5 mil millones de pesos cada año.
Desde el IMCO se propone “incorporar a 816 mil mujeres cada año en los próximos 10 años, 490 mil de ellas con acceso a seguridad social”.
Antes de la pandemia solo el 45% de las mujeres mayores de 15 años tenían un trabajo o estaban en busca de ello. Sin embargo, con la crisis sanitaria se redujo considerablemente el avance logrado en los últimos 15 años.
Entre otros beneficios de sumar a más mujeres al mercado laboral en condiciones de equidad, está la libertad económica para ellas y sus familias.
Advierten que de no implementar una agenda real y de mantenerse la tendencia actual, a México le llevaría 60 años para alcanzar la tasa de participación económica de los países que pertenecen a la OCDE como Chile, Estados Unidos, Colombia, Finlandia, Islandia, que es superior al 50%.
Entre las condiciones urgentes para la inclusión de las mujeres en la actividad laboral están el contar con un sistema universal para el cuidado y desarrollo infantil.
Cambiar los permisos de paternidad por licencia de cinco días intransferibles, obligatorios y financiadas por el IMSS o el ISSSTE; incentivar la certificación de las empresas con la norma 025 en Igualdad Laboral y No Discriminación. Además de impulsar créditos fiscales para las pequeñas y medianas empresas que contraten mujeres que regresan al mercado laboral, posterior de un embarazo o cuidado de familiares.
La implementación de políticas entre gobierno y sector privado permitiría reducir la brecha salarial. Y es que actualmente, por cada 100 pesos que percibe un hombre, una mujer recibe 81 pesos por concepto de salario.
MEJZ*