McDonald’s, una de las mayores cadenas de comida rápida del mundo, decidió en marzo cerrar sus 847 restaurantes en Rusia, una importante retirada de una marca occidental emblemática.
"La crisis humanitaria causada por la guerra en Ucrania y el precipitado e imprevisible entorno operativo, han llevado a McDonald's a la conclusión de que la continuidad del negocio en Rusia ya no es sostenible", dijo McDonald's.
La decisión de vender sus activos en Rusia supone un golpe de 50 millones de dólares al mes. Hasta cerraría el emblemático local de la plaza Pushkin en el centro de Moscú, que en su día fue un símbolo del capitalismo estadounidense durante los últimos años de la Unión Soviética, fue la primera tienda que se abrió en el país en 1990. Más de 5 mil personas asistieron a la inauguración. McDonald's ha declarado que está estudiando la posibilidad de vender todos sus restaurantes en Rusia a un comprador local, pero que seguirá conservando la marca. La empresa dijo que se aseguraría de que sus 62 mil empleados en Rusia siguieran cobrando hasta el cierre y que tuvieran puestos de trabajo asegurados con cualquier futuro comprador.
Muchas otras empresas occidentales han acordado vender sus activos rusos o cederlos a gestores locales en su lucha por cumplir las sanciones por el conflicto de Ucrania y hacer frente a las amenazas del Kremlin de confiscar los activos de propiedad extranjera.
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