Bienestar

Profeco analiza camaroncitos de las sopas instantáneas y esto encontró

Según Profeco, los camarones son sometidos a procesos industriales, para extender su vida útil y permitir su almacenamiento

México – En más de una ocasión has disfrutado de una deliciosa sopa instantánea con sabor a camarón y has notado que efectivamente trae unos cuantos camarones en su interior, aunque no son del tamaño normal, esto se debe a una serie de procesos químicos que sirven para su conservación y que según Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) repercute en su calidad nutricional.

Cuando compras un vasito de sopa instantánea siempre podrás observar que se asoman chícharos, zanahoria y uno que otro diminuto marisco (o eso parece), codiciados u odiados por quienes gustan de este alimento rápido.

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Las sopas instantáneas se volvieron populares en México a finales de los 80, hay quienes las conocieron primero en la frontera con Estados Unidos, donde las preparaban con salchichas, jamón y se comían con galletas saladas; en recetas más recientes se les ha agregado todo tipo de ingredientes como aguacate, cebolla, birria o esquites.

De acuerdo con la Revista del Consumidor, las sopas instantáneas lograron la preferencia del público por su practicidad y facilidad para almacenar, sin embargo, no tienen valor nutritivo por la gran cantidad de sodio y además incorporan glutamato monosódico, un aditivo común en alimentos procesados que tiene como función hacer que la lengua resulte más receptiva a los condimentos.

Al mismo tiempo un estudio realizado por la Profeco arrojó luz sobre lo que realmente contienen los camarones de las sopas instantáneas.

A primera vista, las etiquetas de estos productos no mienten: contienen camarones. No obstante, la verdad detrás de este ingrediente es reveladora. Los camarones son sometidos a procesos industriales, como la liofilización, para extender su vida útil y permitir su almacenamiento a temperatura ambiente.

Este método, utilizado también en la preservación de vacunas y levaduras, deshidrata y reduce significativamente el tamaño de los camarones, transformándolos en lo que se conoce como «camarones liofilizados», los cuales son los que finalmente se encuentran en las sopas instantáneas.

La liofilización implica la adición de una cantidad sustancial de sodio, afectando no solo el sabor sino también la salud cardiovascular de quienes consumen estas sopas con regularidad.

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Además, las verduras que acompañan la sopa también son sometidas a este proceso, resultando en una pérdida significativa de su valor nutricional. Aunque la liofilización confiere a estos productos una vida útil de más de 25 años sin refrigeración, también tiene consecuencias en el contenido nutricional de los camarones y las verduras, disminuyendo su aporte original.

La lista de ingredientes de las sopas instantáneas es extensa, con al menos 39 componentes, incluyendo aditivos como glutamato monosódico, TBHQ y dióxido de silicio. Este cóctel final se asemeja más a una mezcla de harina de trigo refinada, grasa, sal y aditivos que algunos expertos señalan como potencialmente adictiva.

En el mercado mexicano, diversas marcas compiten por la preferencia de los consumidores. Knorr, Maggi, Nissin, Maruchan, Cup Noodles, Herdez y Kemby’s son algunas de las opciones más populares. Estas marcas ofrecen una variedad de sabores, desde tradicionales como pollo y carne de res hasta opciones más exóticas como cerdo y camarones.

*RC

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