Los sistemas de educación en México deben aprender de experiencias de otros países que integraron el modelo híbrido de educación como el mejor sistema educativo en la pandemia; permite que tanto alumnos como maestros estén en contacto, pero también con los beneficios de las clases virtuales para evitar contagios.
Pero sobre todos los medios debe prevalecer una relación pedagógica entre maestro y alumnos, el acercamiento entre ambos sectores fortalece las relaciones humanas dijo la doctora Cirila Cervera Delgado, académica del Departamento de Educación de la Universidad de Guanajuato.
Por ello, y luego de analizar diferentes sistemas educativos, expresó que el modelo híbrido es el más adecuado, es decir, la combinación de clases presenciales y de manera virtual.
Aunque para ello debería ser necesario primero que existieran las condiciones sanitarias adecuadas como bajar el número de contagios por COVID-19 y de esta manera proteger a los alumnos y maestros de posibles contagios.
“El modelo híbrido lo he escuchado para educación básica y media superior que depende de la SEP, si así fuera se encontraría la relación pedagógica a la que estamos acostumbrados. Este esquema lo llevan a cabo, dijo, en países como España, Francia, Portugal o Alemania que han demostrado efectividad. Pero hay otra manera de hacerlo híbrido, es decir, el maestro en una aula y tal vez algunos alumnos en un espacio seguro, y al mismo tiempo alumnos a distancia, esto sería un buen recurso para los que no pueden viajar, o que deben guardar la sana distancia”.
Lo importante sería no saturar las aulas, evitar que los estudiantes y docentes estuvieran en riesgo pero el sistema híbrido no lo visualiza, al menos, en los siguientes seis meses.
“Si seguimos defendiendo el principio de que por encima de todo está la salud de nuestras personas esto no podría ser, porque la tendencia no ha cambiado de semáforo y por eso analizamos el presente, no queremos ser fatalistas”
Un puente interminable
La doctora Cervera Delgado señaló que hay que aprender de los errores cometidos durante este “largo puente escolar” que ya duró cuatro meses.
El último día de clases, recordó, fue el viernes 13 de marzo pensando en regresar a las aulas hasta el día martes 16; pero ya no volvió a ver a sus alumnos físicamente aunque mantuvo contacto vía whatsapp, y, aceptó, no es lo mismo.
En este lapso de tiempo se aprendió que a pesar de que se dice que las nuevas generaciones ‘vienen con un chip integrado’ quedó demostrado que el uso de los medios electrónicos o redes de comunicación no los usan precisamente para educarse, sino para otras necesidades como identificación de grupos, gustos, etc.
“El cambio de modelo educativo fue totalmente abrupto, algunos maestros tenían conocimientos básicos, otros por acercamientos o experiencia no solo como usuarios de educación a distancia sino haber diseñado cursos, ponencias bajo este esquema pero a todos nos tomó fuera de lugar”.
“Por supuesto que nos tomó de manera sorpresiva y por más que hayamos leído de la complejidad que nos advierten los catedráticos e investigadores, y por más que uno lo puede entender a través del discurso teórico para todos por supuesto nos tomó por sorpresa desatando un cúmulo de diversas emociones”.
Sin embargo aclaró: “quienes formamos el sistema educativo estamos ante una inigualable oportunidad de aprender. Y tenemos que aprender así de rápido como nos sorprendió pensando en que no podemos darnos el lujo de esperar ni una semana más”
La doctora Cervera Delgado reflexionó entonces que toda la sociedad debe aceptar los cambios, al igual que el binomio estudiante-maestro.
“Hay que aceptar la situación, es lo primero, para ya no perder más tiempo, hay que buscar las formas para dialogar con los estudiantes”
“Y tuvimos que aplicar un concepto de pedagogía ‘aprender a aprender’, aunque en algunos casos partimos primero de ‘aprender a desaprender para luego aprender’ porque dejamos la zona de confort, la manera de dar clases evolucionó y tal vez hasta nos tardamos en aplicarlo”.
La Casa no es la escuela
Sobre la postura de los padres de familia en manifestar enojo ante los cambios de modelos educativos, primero consideró que es una manifestación legítima porque no son profesores.
“No podemos imaginar los que nos dedicamos a la docencia que nuestro papel lo deben hacer los padres de familia, lo debemos tener muy claro, la casa no es la escuela, si los profesores estamos pensando que la cocina, la sala comedor, la recámara de los estudiantes es un aula, nos estamos equivocando verdaderamente”
“No debemos acostumbrarnos a esa realidad, los papás tienen su papel en la educación de sus hijos pero de otro tipo de enseñanzas, la académica nos corresponde de manera obligatoria a nosotros, y repito, la casa no es la escuela porque estamos invadiendo un espacio que va a provocar que todos tronemos, hay que dar espacio a cada situación y enseñanza” concluyó.
*LA