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Alarman casos de hostigamiento y acoso en Guanajuato

Activistas y especialistas en temas de género coinciden en que la normalización de la violencia contra las mujeres provoca la falta de denuncia sobre este tipo de casos
Alarman casos de hostigamiento y acoso en Guanajuato

Por Gabriela Bárcenas / Gamaliel Reyes

El Instituto para las Mujeres Guanajuatenses (Imug) ha intervenido en 18 casos de hostigamiento y acoso en lo que va de 2021. Sin embargo, el panorama resulta más alarmante de lo que parece.

Activistas y especialistas en temas de género coinciden en que la normalización de la violencia contra las mujeres provoca la falta de denuncia sobre este tipo de casos.

Lo anterior puede obedecer a que aún existen quienes son violentadas y no lo identifican o también aquellas que prefieren guardar silencio por miedo, desconfianza a las instituciones e incluso por temor al juicio social.

Esto lo dice Verónica Cruz, directora de la asociación civil Las Libres, quien refirió que solo 10% de las mujeres que son violentadas sexualmente proceden legalmente, principalmente cuando son casos en el espacio laboral.

“El último dato del por qué no se denuncia la violencia sexual son tres: no tienen confianza en las instituciones e incluso porque no le ven caso porque no va a pasar nada, como en la realidad cotidiana que nos ha tocado ver”, refirió.

¿Cómo identificar la violencia sexual?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia sexual se da en diferentes formas y espacios: desde el acoso verbal, la penetración forzada y la intimidación.

Puede manifestarse en insinuaciones sexuales no deseadas, violaciones, formalizar relaciones a la fuerza, fecundación forzada. Puede darse en el espacio público, el trabajo, la escuela e incluso el matrimonio.

Cuando este tipo de violencia se da en el espacio laboral, pese a que la víctima tenga identificada la situación es más el miedo a perder el trabajo y también a ser juzgadas.

Así lo explicó Karla Muñoz Santos, coordinadora de Psicología del Instituto Municipal de Las Mujeres de León, quien afirmó que, por lo general, los victimarios son los jefes.

“Por lo general se da de una persona que, en cuanto a la jerarquía, tiene una posición de poder. Al enfrentarse con una jerarquía menor, la víctima le piensa mucho: me van a creer a mí o le van a creer a él”.

Una persona que prefirió mantenerse en el anonimato compartió a Página Central su testimonio y lo que la llevó a omitir actuar legalmente. Trabajaba en una empresa de publicidad.

“El tipo me hablaba constantemente a su oficina, a veces para temas que no tenían mucho sentido. Después me dejaba horas extras, hasta el día en que se aferró a salir conmigo e incluso me amenazó con despedirme”.

Guadalupe Fernández, coordinadora de la Unidad de Género de la Universidad Iberoamericana en León, coincide en que existe una normalización incluso cuando la violencia puede llegar a niveles alarmantes.

“Eso ha hecho que las mujeres sean rehenes digamos, de esta construcción de masculinidad que entre muchas características tiene la posibilidad de avanzar sobre el cuerpo femenino, de evaluar el cuerpo de las mujeres, de tocarlo, de violarlo y de asesinar a las mujeres”, refirió.

Pese al bajo nivel de denuncia, durante la primera mitad del año en curso, el Imug ya casi alcanza el número de intervenciones de 2020, cuando fueron registradas 20, tal como lo muestra la tabla.

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