Eran las 6 de la mañana cuando su reloj biológico la despertó, era el gran día, el día en que le aplicarían la vacuna para protegerse de ese virus que la tumbó en la cama durante un mes y del que salió adelante gracias al apoyo de su familia.
Maru, con 73 años a cuestas, recordaba mientras se vestía esos días terribles que pasó en cama y con oxígeno. “No tenía fuerzas ni para comer, tenía mucho sueño y cansancio, a veces pensaba que un día no despertaría”.
Su familia decidió no internarla en el IMSS, ya que cuando el virus la atacó, el pico de contagios estaba muy alto y los hospitales estaban saturados.

Con el apoyo económico, “porque atenderse en casa cuesta”, y la organización de su familia, salió adelante de esa crisis que ahora recuerda con el respeto de alguien que vivió en carne propia la pandemia.
Lo peor fue la primera semana ya que no era fácil conseguir el oxígeno medicinal, aunado a la tensión que ocasionaba cuando este se acababa en domingo, día en que estaban cerradas las abastecedoras y habría que conseguirlo a cualquier precio.
Al final terminaron rentando un concentrador de oxígeno que funcionaba con luz y salía más económico que llenar el tanque de oxígeno medicinal cada día y medio.
Después de que ella se contagió, otros integrantes de la familia también tuvieron el virus, pero por fortuna, y gracias a un protocolo detallado que hicieron para fortalecer su sistema inmunológico, salieron adelante, además de que “ellos eran más jóvenes y fuertes que yo”, dice la matriarca de la familia.
En cuanto su familia supo de la llegada de la vacuna a Guanajuato capital, se organizó para ir a formarse y apartar lugar desde un día antes. Hijas y nietos no dudaron en apuntarse en la lista detallada con horarios para ir a apartar el lugar de la mujer, que tras la muerte de su esposo Don Helio, es la que los mantiene unidos.
“El primero en formarse por la tarde fue David, lo relevó Elihú, después llegó José Manuel y al final mi hija Pilar por la madrugada; también Óscar se acercó a llevar a su casa a otro de los nietos. Por la mañana mi hija Ángeles me llevó hasta la Casa de la Cultura. Todos se organizaron para que no tuviera que exponerme al frío de la noche y poder alcanzar la vacuna”, dijo la señora Maru.
En el trayecto vio varios de los centros de aplicación con largas filas, gente que sin importar las inclemencias pernoctaron para alcanzar la tan soñada vacuna; y aunque a ella le parecía que había mucha gente, le contaron que por la tarde las filas duplicaban.
Una hora después de su llegada al centro de aplicación, a las 8:20, los elementos de la Sedena llegaron con el cargamento de vacunas. Fueron recibidos con aplausos de los emocionados beneficiados y de los familiares que los acompañaron.
Como le tocó la ficha 12, antes de las 10 de la mañana, y después de esperar sentada 20 minutos para ver si había alguna reacción tras la aplicación de la vacuna de Pfizer BioNtech, ya estaba de regreso en casa.
La guanajuatense por adopción se dijo agradecida por tener la oportunidad de ser vacunada.
“Gracias a Dios ya fui vacunada, ahora espero que le toque a mi familia”, dijo Maru quien no padeció la desorganización de otros centros de aplicación, no se enfrentó a largas filas y alcanzó a ser vacunada, ya que por la tarde se presumía que ya no había vacunas en algunos centros.
“Que llegue pronto la vacuna para que todos estemos protegidos, aun así no hay que bajar la guardia y seguir usando cubrebocas y sana distancia”, concluyó la capitalina.
MEJZ*