La última vez que Elena vio a su hija fue el 16 de julio de 2020. Ese día Lucía salió con su pareja, de quien también perdieron el rastro y, hasta la fecha, no saben nada de su paradero.
Elena había salido a trabajar y uno de sus nietos, hijo de Lucía, se había quedado en casa. A sus 7 años, fue quien presenció el rapto de su madre.“Yo andaba trabajando con mi nieta y con mi sobrina, nos fuimos a trabajar los tres. De regreso encuentro al niño solo llorando y diciéndome que se habían llevado a su mami”.Sus familiares lograron encontrar a su hija pero sin vida. Fue más de un mes de incertidumbre, hasta que la encontraron en condiciones de las que, Elena, prefiere no hacer mucha memoria. Así pasen mil años, la herida nunca va a dejar de doler, dijo.“Las causas de mi hija fue que le cortaron su cabeza me la entregaron en pedacitos. Si yo no voy con el colectivo, nunca me hubieran dado a conocer que ahí estaba mi hija”.Pero no fue una búsqueda sencilla. Para lograr su localización se tuvo que enfrentar a la burocracia de la Fiscalía General de Guanajuato.“En la fiscalía yo llevé una foto pero resulta que ellos querían una foto más reciente cosa que no puedo estarles diciendo porque solo tenía esas. Me dan una cita para el 27 de agosto, me enseñan el cuerpo y resulta que tenía un mes y días en el Semefo”.El colectivo al que pertenece fue fundamental para acelerar la búsqueda.“Por eso yo les agradezco a todos los del colectivo. Yo voy a seguir con el colectivo hasta el final, hasta que cada quien encuentre a su ser querido y regresen sus angelitos a su casa”.El estado de Guanajuato es el primer lugar a nivel nacional en homicidio doloso de mujeres con 300 casos de enero a septiembre de este año.MEJZ*