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Son pequeños, pero tienen la fortaleza para ser ‘niños buscadores’

Martín y Mari se han convertido en niños buscadores, que al grito de “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, buscan a sus desaparecidos
Son pequeños, pero tienen la fortaleza para ser ‘niños buscadores’

León, Guanajuato - Martín lleva gorra, tiene una evidente delgadez, y su playera blanca contrasta con el tono de su piel quemada por el sol, y aunque aún es un niño, es parte de los niños buscadores.

No ha ido a búsquedas en campo y ha sido protegido del horror de ver un cuerpo sin vida, pero sí sabe lo que es manifestarse y que todos lo vean mientras grita: “los buscamos porque los amamos”.

Es un niño buscador que apenas supera los 11 años y ya sabe lo que es no ver a su padre, no sabe nada, solo que está ausente.

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Carga un cartel con su ficha de desaparición, y camina sobre la calle Madero mostrándolo, es el primer año que se manifiesta buscando justicia con otras 50 personas del Colectivo Buscando con el Corazón, en León.

Al igual que él, otras dos pequeñas lideran el contingente buscando a sus familiares. Sus voces agudas y chillonas hacen de coro a las voces maduras que las acompañan.

“Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”, sale de la boca de una niña de nombre Mari, que carga una mochila con unicornios rosa y azul, que dice son sus favoritos.

Los mensajes cargados de inocencia dan un respiro al ambiente de la marcha que sale del Arco de la Calzada a las cinco de la tarde, es pesado, abrumador y doloroso.

Las lágrimas de madres, hijas y hermanas se hacen presentes en el pase de lista en el Templo Expiatorio, y hacen parar el tráfico.

Contrario a otras manifestaciones, las personas observan al contingente en silencio, presentando así su respeto. “Yo no quisiera estar en su lugar”, dice una mujer que está sentada en una banca con su hijo, mientras ve pasar a los menores del contingente.

Hijo escucha, tu madre está en la lucha”, “Únete que tu hijo puede ser”, lanza Citlali, una menor de tez blanca, cabello lacio y ojos claros, sostiene la foto de su hermano, que mientras estuvo con ella sufrió discriminación por su preferencia sexual.

“¿Dónde están nuestros hijos?, ¿dónde están”, “Queremos justicia, ¿cuándo?, ahora”, continúan las protestas contra un gobierno que no escucha y evita los temas de la desaparición.

Los pasos de estos pequeños no se comparan con los de las buscadoras mayores que los guían. No los pierden de vista y los visibilizan, pues son pequeños que crecerán si una madre, un padre, un hermano o hermana, y crecerán escuchando sobre de las desapariciones en Guanajuato.

Según cifras oficiales, en el estado hay 2 mil 636 desaparecidos; este contingente forma parte de los 22 colectivos que existen en el estado, tres de estos en León.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda, Celaya es el municipio más afectado con 384, seguido de León, que reporta 339, e Irapuato con 300, y por ello Guanajuato es el lugar 15 a nivel nacional de este fenómeno.

Al final de la marcha, en la presidencia municipal, la gente ve con extrañeza un tercer contingente, señal de que en León, por mucho tiempo, fue invisible la desaparición de personas.

MEJZ*