León - Siendo la figura del torneo chileno y uno de los refuerzos del Club León con mayor expectativa para el próximo torneo, Luciano Cabral vive el sueño de la resurrección tras haber sido encarcelado cinco años por ser partícipe de un homicidio que le dejó consecuencia no haber podido disputar la presente Copa América.
No poder ingresar a los Estados Unidos al no obtener la visa fue la consecuencia que pagó por una condena de homicidio simple, la misma que genera incertidumbre en la afición del León que no conoce su historia y a la vez desearía tenerlo en el próximo Mundial de Clubes, aunque antes está la Leagues Cup en un mes.
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Cabral fue anunciado este lunes como el primer refuerzo de la Fiera de cara al siguiente torneo y goza del mejor contrato de su carrera tras haber brillado con Coquimbo Unido, estando en el radar de ‘La Roja’, aunque apenas librándose del antecedente que le marcó la vida.

Fue la madrugada del 1 de enero de 2017, cuando Luciano participó en una riña callejera en General Alvear, donde su grupo familiar se enfrentó a golpes con Joan Villegas, de 27 años, y quien falleció por los golpes recibidos, en una situación que terminó en los tribunales y nada favorecedora para el entonces perteneciente a Argentinos Juniors, pero cedido en Atlético Paranaense.
En el juicio, su padre José Cabral declaró que la víctima fue un pendenciero que lo extorsionaba con hacerle daño al volante, además que la muerte fue producto de la disputa provocada por él mismo, aunque los zapatos de Luciano lo pusieron en el antecedente, pues estaban ensangrentados, por más que negó el asesinato, acorde a El País.

El juez falló en su contra y la sentencia fue una catástrofe: 10 años de prisión para Luciano Cabral y 18 para su padre, después un tío suyo se sumó con 8 años en cárcel por narcotráfico. Esa pena fue reducida gracias a su buena conducta y a la mitad del proceso, salió de la cárcel con libertad condicional y rumbo a Coquimbo Unido, club que confió en él y le permitió tener un año de adaptación, para posteriormente ayudarlo a ser referente del balompié chileno y catapultarlo al futbol mexicano.
Fue en enero de 2023, cuando Luciano tuvo su ‘re-debut’, a seis años de aquella noche que le cambió el futuro, y con el paso de los partidos demostró que ‘no se le olvidó jugar’, todo lo contrario: se hizo figura, fue clave para conseguir el boleto a la Copa Sudamericana 2024 e incluido en la prenómina de Ricardo Gareca para la Copa América, misma que no pudo disputar por la reglamentación migratoria americana, que impide ingresar a su nación a personas que hayan tenido más de cinco años de condena a prisión, como es su caso.

Eso mismo impedirá que León tenga a Cabral en la próxima edición del torneo binacional Leagues Cup, a celebrarse a partir de la última semana de julio en la Unión Americana y, salvo que el destino o el reglamento digan lo contrario, tampoco en el Mundial de Clubes 2025 sobre el cual depositan muchas expectativas.
Será inevitable evadir las restricciones migratorias hacia los Estados Unidos, donde muchos partidos amistosos y ahora torneos oficiales se celebran (incluida la Liga de Campeones de CONCACAF) se celebran, sabiendo además que, en caso de querer hacer negocio con él, ese será un punto para considerar en la transacción.
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Ahora, en pleno 2024, la Fiera y Luciano Cabral unieron sus caminos y buscarán demostrar que, tanto en la vida como en el futbol, no importa el pasado si tu presente te acompaña y en sus pies están puestas grandes esperanzas para comandar la renovación esmeralda bajo las órdenes de Jorge Bava en una verdadera historia de redención.
RC