Romell Broom, un preso estadounidense de 64 años falleció el pasado lunes 28 de diciembre por complicaciones del COVID-19, y a pesar de que antes ni siquiera la inyección letal había podido terminar con su vida.
Broom había sido condenado a la pena de muerte tras violar y asesinar a una niña de 14 años en Cleveland, a finales de 1984, aunque la pena se ejecutaría recién en 2009.
Sin embargo, el 15 de septiembre de 2009 sobrevivió a la inyección letal a pesar de que los médicos lo inyectaron un total de 18 veces sin encontrar la vena correcta.
Romell Broom after his botched execution attempt. pic.twitter.com/LnapZcFGPT
— Death Row News (@DeathRowVoices) June 9, 2014
Tras esto, el tribunal de los Estados Unidos decidió juzgarlo nuevamente y lo condenaron de nuevo a la pena de muerte, que se ejecutaría en esta ocasión en marzo del 2022.
Pero en diciembre del 2020 contrajo el coronavirus y falleció por complicaciones de la enfermedad el pasado lunes 28 de diciembre, lo que terminó por cumplir la condena que no consiguió la inyección letal.
*JRP